Autor: Stephane Pauquet


 

 

 

Antecedentes

 

Importantes avances de las investigaciones en ecología sobre el llamado « efecto isla » han comprobado el gradual empobrecimiento de la biodiversidad de un área natural, por extinción concatenada de especies, cuando esa área queda aislada en medio de un ambiente alterado (como puede ser por colonización agrícola de las tierras circundantes).

De ahí se ha deducido la importancia de evitar el aislamiento de áreas protegidas actuales y futuras, planificándolas en forma de sistemas integrados : conjuntos de áreas protegidas de categorías diferentes, de las cuales las estrictas estén rodeadas de otras no excluyentes de las actividades rurales, que operen como zonas de amortiguación y corredores ecológicos de y entre las primeras ; todo ello en extensiones significativas de terreno.

El modelo de las Reservas de Biósfera es quizá el más acabado en ese sentido, al construir, en una misma unidad territorial, zonas núcleo y zonas de amortiguación (éstas en torno de aquéllas para la atenuación de impactos externos), poniendo énfasis, en el conjunto, en tres tipos de actividades :

 

Conservación, Investigación y Uso Sustentable de recursos. (11)

 

 

 

1. El Programa MAB 

2. Singularidades de las Reservas de Biósfera

3. Tendencias en la implementación de Reservas de Biósfera en América Latina

4. Diagnóstico de la experiencia con Reservas de Biósfera en la región

5. Recomendaciones

 

 


 

 

1. El Programa MAB 

 

A partir de la Conferencia sobre la « Conservación y el Uso Racional de los Recursos de la Biósfera » en 1968 y el posterior desarrollo del Programa del Hombre y la Biósfera (Man and the Biosphere – MAB) de la UNESCO en 1971, se inició un programa mundial de cooperación científica internacional relacionado con las interacciones entre los seres humanos y el medio ambiente en todas las situaciones geográficas y bioclimáticas de la biósfera.

En el año de su creación el programa MAB introdujo el concepto de Reserva de Biósfera, formando parte de una red mundial de zonas naturales protegidas. Se considera que estas áreas son de interés debido « a la función que pueden desempeñar para satisfacer las necesidades científicas, económicas, educativas, culturales y recreativas ».

Dentro de este concepto se menciona que estas zonas son insustituibles para el estudio de ecosistemas de distintos tipos y que constituyen puntos de referencia o patrones con respecto a los cuales pueden evaluarse el cambio y el funcionamiento de otros ecosistemas. También se reconoce su valor para realizar estudios sobre la relación entre el efecto de las actividades productivas humanas y el ambiente.  

 

Origen de las Reservas de Biósfera  

 

 

Puede ser que este concepto relativamente indefinido haya contribuido a que la primera Reserva de Biósfera no se estableciera hasta 1976, 8 años después de la firma del Convenio. En septiembre del 2001 94 países habían adoptado este concepto y más de 411 áreas protegidas habían sido incorporadas en esta categoría. En América Latina y el Caribe existen actualmente 68 Reservas de Biósfera, distribuidas en 18 países. 

 

 

Pero no es hasta 1979 que el concepto de Reserva de Biósfera enfatiza el valor de incorporar las necesidades y percepciones de las comunidades aledañas en el establecimiento y manejo de reservas. El modelo de Reserva de Biósfera se describió entonces como un área núcleo protegida y rodeada por una zona de amortiguación donde se desarrollan actividades compatibles con el área núcleo, tales como ciertos tipos de investigación, educación, entrenamiento, recreación y turismo. En versiones recientes del modelo, la zona de amortiguación y el área de transición han sido renombrados como zona de amortiguación interior y exterior, respectivamente, aunque sus funciones no han sido alteradas. En general, poca atención se ha dado a promover acciones en las zonas de amortiguación.

 

Además, la mayoría de estas Reservas han sido creadas a partir de Parques Nacionales u otras áreas protegidas ya existentes ; esto hizo que inicialmente se pensase que el término Reserva de Biósfera era una nueva clasificación sin mayor tracendencia. Con el transcurso del tiempo, el concepto ha madurado y evolucionado y hoy en día existen Reservas de Biósfera que incluyen áreas núcleo, zonas de amortiguación, e incluso áreas agrícolas. Generalmente, los parques nacionales constituyen áreas núcleo de reservas más grandes, lo que implica una gran diversidad en los enfoques de manejo usados.

Las Reservas de Biósfera fueron concebidas, por tanto, como una importante innovación en el manejo de los recursos naturales, proporcionando una estructura capaz de relacionar el manejo directamente con las necesidades de la comunidad. Su propósito más importante es fomentar una relación equilibrada entre la población y su entorno natural y así satisfacer las necesidades humanas mediante la promoción del desarrollo ecológicamente sostenible. (96)

 

A partir de la Conferencia Internacional de Sevilla sobre Reservas de Biósfera, en marzo de 1995, dos documentos sirven de referencia para las Reservas :

 

   la Estrategia de Sevilla

   el Marco Estatutario de la Red Mundial de Reservas de Biosfera

 

 

2. Singularidades de las Reservas de Biósfera

 

El rasgo que distingue el sistema de Reservas de Biósfera de todos los demás tipos de zonas protegidas es el énfasis en la combinación de múltiples funciones dentro de un marco conceptual único, vinculando lugares particulares mediante una red internacional. A esta idea se añade el principio de que la población local debe desempeñar una función constructiva y no quedar excluida del manejo de la unidad. La importancia de la integración del objetivo de conservación de la naturaleza con los intereses de los habitantes de las Reservas o de las zonas contiguas es uno de los rasgos distintivos del concepto de Reserva de Biósfera.

La característica de las Reservas de Biósfera en relación con otras áreas protegidas es la combinación sinérgica y la armonización de las 3 funciones que desde un comienzo fueron inherentes al concepto de Reserva de Biósfera :

 

   la conservación de recursos genéticos y ecosistemas ;

   la función logística respecto de una red internacional de zonas directamente relacionadas con las actividades del MAB en materias de investigación y vigilancia, incluyendo la formación y el intercambio de información correspondientes ; y

   la gestión para asociar concretamente el medio y el desarrollo a las actividades de investigación y educación del Programa MAB.

 

En este nuevo enfoque se trata nada menos que de compatibilizar los diferentes intereses que tienen impacto sobre el área. Aunque este enfoque múltiple aún no tiene un status legal en la mayoría de los países, muchas Reservas ya han adelantado bastante con mecanismos informales basados en la buena voluntad, la participación y el interés mutuo. No obstante, en el manejo de las Reservas de Biósfera se plantea el problema de encontrar una manera de manejar sus áreas de tal modo que les permita desempeñar sus múltiples funciones en forma apropiada.

 

 

3. Evolución y tendencias en la implementación de Reservas de Biósfera en América Latina

 

A nivel internacional, se aprecia que la participación numérica de América Latina en la Red Mundial de Reservas de Biósfera, con menos del 20 % del total, es numéricamente reducida en relación con otras regiones, especialmente aquellas que reúnen a los países desarrollados, donde el proceso de implementación de Reservas de Biósfera presenta características propias y diferentes.

El proceso de implementación de Reservas de Biósfera en América Latina ha mostrado una evolución, que en sus etapas tempranas, puede interpretarse en base a dos hipótesis fundamentales :

 

   en su mayoría, las primeras designaciones correspondieron a un estadio temprano de la evolución del concepto de Reserva de Biósfera, menos preciso que el actual ;

  esas Reservas de Biósfera fueron designadas priorizando el rol de conservación como eje primordial de selección. Este criterio fue modificado posteriormente.

 

Las primeras Reservas de Biósfera estaban más que nada dedicadas a la conservación de la biodiversidad y eran muchas veces una etiqueta para áreas ya protegidas donde se estaba llevando a cabo alguna investigación. Las Reservas de Biósfera actuales reconocen cada vez más las múltiples funciones que desempeñan, al combinar la conservación de la biodiversidad con la investigación ecológica y diversos tipos compatibles de actividades relacionadas con el desarrollo sostenible. (96)

Si bien la tendencia en la centralización de la gestión de la mayoría de las Reservas de Biósfera ha limitado el surgimiento de administraciones participativas, que agrupen a los actores y sectores interesados, en muchos casos la figura de Reserva de Biósfera es percibida como “deseable” o apropiada frente a la problemática ambiental presente, apareciendo como depositaria de expectativas positivas. (80)

 

Tendencias en los organismos de gestión de las Reservas de Biósfera  

 

   

 

4. Diagnóstico de la experiencia con Reservas de Biósfera en la región

 

Durante los últimos años se han recogido en América Latina diversas experiencias en la planificación y el manejo de las Reservas de Biósfera, que en algunos países de ellas no ha sido tan positivas. Desafortunadamente la experiencia de los diferentes países no siempre se divulga y, por lo tanto, los conocimientos no están siendo transferidos.

Sin embargo, el taller sobre “Manejo de Reservas de la Biósfera en América Latina”, realizado en 1994 en Santiago de Chile (96), compiló en un mismo documento los testimonios de expertos y profesionales de más de 15 países y sus respectivos informes nacionales, cuales conclusiones generales se presentan a continuación :

 

   La Reserva de Biósfera constituye una categoría de conservación muy adecuada a la realidad latinoamericana en la medida que busca conciliar el desarrollo y la protección haciendo compatibles acciones de producción en las zonas de amortiguación y transición, aplicando medidas de protección en las zonas núcleo, y buscando proteger la diversidad biológica y genética del área. Todo esto es concordante con el concepto de desarrollo sostenible, que incluye generar alternativas para las comunidades locales y actores regionales, que son los que definirán la posibilidad efectiva de conservar ecosistemas y especies representativas de la riqueza natural.

 

   Las Reservas de Biósfera, al integrar sus áreas aledañas a los programas de manejo y administración, superan la concepción de las áreas protegidas en sentido estricto (reservas naturales, parques nacionales, etc.), generando procesos sociales y naturales que garantizan su existencia como tales y superando también la visión aislante de la preservación, que a largo plazo tiene pocas posibilidades de éxito.

 

   En términos generales se debe expresar la inexistencia de estrategias específicas y planes nacionales para las Reservas de Biósfera en los países latinoamericanos analizados. Una posible causa para ello es que la estrategia general para el establecimiento y desarrollo de estas unidades ha estado normalmente asociada al desarrollo de otras categorías de manejo, particularmente Parques Nacionales y Reservas Forestales o nacionales. 

 

   Sin embargo, se registran diversos logros en relación a la gestión y la administración de las Reservas de Biósfera en la región. Entre éstas destacan el incremento paulatino de terrenos clasificados bajo dicha categoría, el impacto de las Reservas en frenar el uso descontrolado de los recursos, la importancia que han tenido estas áreas en conservar la biodiversidad, así como el incentivar la investigación científica y apoyar el desarrollo de las comunidades locales.

 

   Aunque en general la coordinación interinstitucional e intersectorial ha sido insuficiente y poco exitosa, algunos avances, aunque lentos, se han logrado en el mejoramiento de las relaciones interinstitucionales, en la incorporación de centros de investigación científica, en la incorporación paulatina de las comunidades en el proceso de toma de decisión y en las relaciones nacionales e internacionales a través de seminarios y talleres.

 

   No obstante, existe un conjunto de deficiencias que están limitando el adecuado manejo de las Reservas. Entre éstas debe destacarse la mayor preocupación que han recibido las zonas núcleos, representadas en la mayoría de los casos por parques nacionales, que tienen planes de manejo y programas independientes a su condición de parte integrante de una Reserva de Biósfera, lo cual va en desmedro de las zonas de amortiguación y de transición.

   Lo anterior puede deberse a que en muchos países existe un apreciable nivel de intervención en las áreas núcleo. Ello es el resultado de presiones por el uso de recursos, dado el constante aumento de las poblaciones en condiciones crecientes de pobreza, circundantes tanto a las áreas de amortiguación como a las áreas núcleo.

 

   Consecuentemente, existen dificultades para compatibilizar los procesos de desarrollo regional con los intereses locales de las poblaciones asentadas en las Reservas de Biósfera. Esta situación ha determinado contradicciones en lo relativo a regímenes de administración y aprovechamiento de los recursos naturales.

 

   Además, se percibe una fuerte y creciente presión internacional por el uso de los recursos naturales, lo cual se ve estimulado por las contradicciones y debilidades institucionales y jurídicas del aparato gubernamental. Esto, unido a un acelerado crecimiento de la actividad turística, poco controlada y desorganizada, está introduciendo altos riesgos de deterioro de los recursos culturales y naturales, y no está generando los ingresos económicos que puedan invertirse para el mantenimiento y manejo de las Reservas.

 

   Adicionalmente, no se conocen las capacidades de carga de las áreas turísticas para su manejo, se carece de información básica necesaria para sustentar la gestión y la administración de las Reservas y son escasas las exigencias concertadas y exitosas sobre su manejo y desarrollo. A lo anterior debe agregarse la escasez de esfuerzos para recuperar los conocimientos de tecnologías propias de los grupos nativos.

 

   La Reserva de Biósfera, con apropiados planes de manejo y monitoreo, es uno de los tipos de áreas protegidas que más efectivamente logra relacionar la conservación y el uso sostenible de los recursos (incluyendo los aspectos del desarrollo de investigaciones científicas) para la búsqueda de soluciones alternativas hacia un mejor aprovechamiento de los recursos naturales y así poder brindar soluciones socio-económicas nuevas. No obstante, existen escasos ejemplos de unidades que posean planes de manejo integrados y muy pocas Reservas poseen la información adecuada para formular dichos planes.

 

   La participación de la comunidad local en la gestión y el manejo de las Reservas de Biósfera, en general, ha sido sumamente dispar, por lo que existe en el manejo de las Reservas de Biósfera, como una forma de asegurar su aceptación por parte de la comunidad. Si bien en algunos países han ocurrido experiencias positivas, es necesario evaluar la efectividad de esta participación. En los pocos casos en que la Reserva de Biósfera ha tenido un cierto grado de operación, el factor decisivo para el avance ha sido el esfuerzo y la cooperación entre los organismos y los grupos de trabajo nacionales.

 

   En la mayoría de los casos se ha comprobado que en mayor o menor grado las ONGs han participado en el manejo y la gestión de las Reservas de Biósfera. Esta participación ha sido positiva y beneficiosa, aunque en ciertos casos ha ocasionado conflictos, por falta de una adecuada identificación de los roles institucionales y de una planificación y concertación deseables. A pesar de ello, las ONGs expresan un serie de intereses favorables para el éxito de las Reservas de Biósfera : investigación, educación ambiental, extensión, promoción comunal, y otros.

 

   El grado de apoyo político que reciben las Reservas de Biósfera no es todavía el más adecuado y el deseable, lo que se explica en parte por el poco conocimiento que se tiene de estas áreas. A su vez, este bajo apoyo político explica el poco desarrollo que han alcanzado las Reservas de Biósfera.

 

   Lo anterior puede deberse a que la idea de aplicar el concepto de Reserva de Biósfera no ha surgido como una decisión promovida desde los más altos niveles políticos de cada nación, sino más bien ha tenido su orígen en sectores académicos o en los niveles medios de la administración de cada Estado. Es más, en la mayoría de los casos, el uso del concepto de Reserva de Biósfera no cuenta con un respaldo en los más altos niveles de decisión de cada gobierno.

 

   No obstante, dentro del marco general del concepto de Reserva de Biósfera propuesto por la UNESCO, que ha sido aceptado y respetado por todos los países de la Región, se han desarrollado diferentes políticas nacionales implícitas o explícitas, dependiendo de las particularidades ecológicas, legales, demográficas, políticas y administrativas de cada país.

 

   En algunos casos, la Reserva de Biósfera ha permitido llenar un vacío, en orden a proveer una alternativa de manejo flexible, que permite integrar las acciones de grupos humanos, cuya subsistencia está total o parcialmente ligada a la extracción de recursos naturales, con las necesidades y aspiraciones de la sociedad en general, proporcionando servicios tales como la investigación y la educación.

 

   En otros casos el concepto de Reserva de Biósfera ha sido empleado para fortalecer, mediante un respaldo internacional, a diversas áreas protegidas establecidas de acuerdo a la legislación nacional existente. Este concepto también es utilizado para englobar en un solo todo a unidades pertenecientes a distintas categorías de manejo, o que han sido establecidas y son administradas por distintas instituciones o niveles jerárquicos de los gobiernos.

 

  A pesar de la existencia de políticas flexibles en torno a las Reservas, que ha permitido su adaptación a realidades locales heterogéneas, en muchos casos la carencia de una definición clara de estas políticas es una fuente de debilidad para las unidades catalogadas como Reservas de Biósfera. Ello indica que el apoyo político es fundamental para el éxito de las Reservas de Biósfera, y alcanzarlo es una meta prioritaria.

 

   Unido a lo anterior, no existe una legislación específica ni reglamentación en la mayoría de los países, que permita cumplir en forma ágil y eficaz los objetivos de estas unidades. La mayoría de los países sólo cuentan con respaldo legal para el establecimiento de las Reservas de Biósfera y para definir los objetivos globales que persiguen estas áreas protegidas.

 

   Junto a las conocidas limitantes financieras y de recursos humanos, de políticas contradictorias en materias de conservación, e incluso limitantes en la uniformidad de conceptos y en el apoyo gubernamental, existen fuertes restricciones ligadas al factor tenencia de la tierra, que impiden implementar planes de manejo y desarrollo.

 

   En la mayoría de los países no se han atendido suficientemente los mecanismos de negociación de proyectos, ni el acercamiento a las fuentes de financiamiento, especialmente en relación al medio ambiente y la conservación de recursos naturales. Si bien existe financiamiento para acciones dentro de las Reservas de Biósfera, es absolutamente insuficiente y desequilibradamente distribuido entre los países.

 

   Los mecanismos y términos desarrollados por agencias e instituciones de financiamiento no son los más apropiados para la realidad de los países latinoamericanos, por lo que su acceso a ellos es lento y dificultoso. Existe escasa relación entre la oferta de financiamiento de los organismos internacionales con la capacidad y necesidades de los países involucrados. Al considerarse las opciones de financiamiento, las Reservas de Biósfera deben ocupar un lugar prioritario.

 

   Existe escaso conocimiento respecto a los objetivos generales de manejo y conservación de las Reservas de Biósfera. Esto se aprecia en distintos niveles en las comunidades locales, en los funcionarios de las instituciones encargadas de las áreas protegidas y en funcionarios de sectores vinculados a la problemática del manejo de estas unidades. En este sentido, existe poca información disponible de la real magnitud del problema de capacitación.

 

  En la mayoría de las experiencias expuestas, las Reservas de Biósfera están relacionadas a las áreas naturales protegidas tradicionales y casi siempre indebidamente equipadas e implementadas.

 

   En la mayoría de los casos expuestos, los Comités Nacionales MAB no han alcanzado un funcionamiento satisfactorio. En muy pocos casos existen Sub-comités MAB para Reservas de Biósfera que han tenido experiencias positivas.

 

   En diversos casos se han presentado acciones de cooperación internacional, aún cuando han estado preferentemente orientadas a la planificación y el estudio de aspectos específicos. (96)

 

 

5. Recomendaciones

   

 


Enlaces de interés :

 

Lista de Reservas de Biósfera de América Latina y el Caribe 

 

 

Lista de Administradores de Reservas de Biósfera
El programa "El hombre y la Biósfera" (MAB) de la UNESCO en las zonas de montaña

Implementación de Reservas de Biósfera – la experiencia latinoamericana (Informe)

 

 


 

 

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