1.
Ajustes estructurales
2.
Hacia un manejo participativo de
las areas protegidas
3.
Recomendaciones a los administradores
de áreas protegidas
3.1.
Financiamiento
3.2.
Límites de las áreas protegidas
3.3.
Formulación de planes de manejo de los
recursos y apoyo activo a su
aplicación
3.4.
Medios de gestión
3.5.
Comunicación e imágen del área protegida
3.6.
Ecoturismo en áreas protegidas
3.7.
Evaluación del nivel de sensibilidad
de las áreas protegidas
3.8.
Reservas de Biósfera
4.
Planificando para el uso sostenible de
los recursos naturales
4.1. Bosques
4.2. Humedales
4.3. Biodiversidad marina
4.4. Recursos genéticos
4.5. Acceso a la tierra
5.
Necesidad de un enfoque regional
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1.
Ajustes estructurales
En
casi todos los países latinoamericanos se advierte un
proceso de redefinición del rol gobernamental como administrador
de las áreas protegidas, inscrito en un contexto general
de desregulación y reducción del Estado. Sea cual fuere
el juicio de valor que se haga sobre esta redefinición,
es una realidad con la que hay que contar para el diseño
de políticas. Tal situación parece implicar :
a. La
opción de que la sociedad civil cope los vacíos que
deja la reducción del papel del Estado y supla las deficiencias
que han sido palpables en su gestión sobre las áreas
protegidas.
b. La
necesidad de que el Estado conserve para sí las atribuciones
de dictar normas de manejo y supervisar su cumplimiento,
aunque en diálogo con la población, para asegurar la
coherencia y la adecuación de tales normas. (202)
Conceptos
importantes para los Sistemas de Areas Protegidas
Que
el Estado abandone las actividades de producción y deje
de lado muchas intervenciones que provocan distorciones
no significa que deba abandonar la función fundamental
que le toca en planificación, regulación y en asegurar
el cumplimiento de las normas.
Son
numerosas las externalidades ambientales ocasionadas
por el desarrollo económico de los varios sectores vinculados
a la explotación de los recursos naturales, por lo tanto
los gobiernos deben seguir interviniendo para garantizar
que se tengan en cuenta no sólo los beneficios sino
también los costos y que a todos actores les resulte
claro que se pierde y que se gana.
En
este contexto, a las ONGs y grupos locales les toca
una función muy importante de vigilancia y control de
las decisiones. Para poder hacerlo deben contar con
habilidad y los necesarios conocimientos técnicos, con
la capacidad financiera y la voluntad política necesaria.
(34)
Si
en el futuro se trata de mejorar los resultados de los
esfuerzos de conservación, es importante que los gobiernos
y las fuerzas sociales activas en la región comprendan
que las iniciativas aisladas, los proyectos de pequeña
escala, las acciones compensatorias de tipo social únicamente,
no podrán atenuar el impacto de las poderosas fuerzas
que atentan contra la existencia de las áreas protegidas.
Esto implica que los proyectos sean parte de una estrategia
más amplia de políticas públicas, donde se armonicen
las leyes, los patrones de acceso a recursos, los incentivos
económicos, las acciones persuasivas y de control, la
canalización de financiamiento, etc. (203)
Las
políticas relacionadas con la creación de alternativas
ecológicas, tal como se conciben hoy, deben permitir
realizar inventarios de los recursos naturales existentes,
disponer de tecnologías adecuadas que permitan el uso
sustentable de los recursos de la diversidad biológica,
y definir parámetros y técnicas de control ambiental
que aseguren su aprovechamiento sostenible
y conservación a largo plazo.
(148)
2.
Hacia un manejo participativo de las áreas protegidas
El
control por parte de los aparatos estatales sobre las
áreas protegidas tiene dos facetas : la de prevención
y represión de delitos tipificados por la ley, y la
de relación con las poblaciones. Frecuentemente, el
ejercicio vertical del poder por parte de los aparatos
del Estado confunde estas dos facetas, y presenta ante
la población local solamente la figura del Estado represivo,
lo cual agrava el espectro de “intromisión” que caracteriza
la declaratoria de áreas protegidas, en la percepción
de los habitantes locales. Para enfrentar este problema,
se puede proponer, entre otros mecanismos :
Procurar que los sistemas de control de
las áreas protegidas se mantengan separados de los aparatos
de seguridad del Estado. En este sentido, hay que examinar
cuidadósamente la tesis, en boga en ciertos países,
que recomienda encargar el control de las áreas protegidas
a los cuerpos militarizados : este tipo de decisión
puede tener una signifiación crítica en los países de
democracias restringidas.
Eliminar
las prácticas de expropiación
o indemnización por desalojo.
Aplicar
mecanismos de compensación
y asistencia a los pobladores locales cuando las
medidas de protección de áreas silvestres reducen el
acceso actual o potencial de las
poblaciones
a
los recursos.
Procurar que los cuerpos de guardaparques incorporen
preferentemente a pobladores locales, y que en su ejercicio
profesional se diferencien claramente las dos funciones :
el control y la relación con las poblaciones. El guardaparque
debe más bien tener la figura de un agente de promoción
del desarrollo sustentable y de la conservación.
Generar mecanismos creativos que permitan que
los pobladores ejerzan por sí mismos la vigilancia y
el control sobre territorios que ocupan dentro de las
áreas protegidas, sin necesidad de acudir a, o depender
de cuerpos o aparatos especializados del Estado. Es
decir, reconocer al poblador del área como un guardaparque
nato, por cierto, sujeto a una norma estatal.
Crear mecanismos de intercambio de experiencias
entre los países de la región sobre participación
de las comunidades locales.
Definir
un programa de investigaciones cuyo eje central sean
los problemas de biodiversidad y los aspectos socioeconómicos
vinculados con las poblaciones locales. Se debe poner
énfasis en la investigación aplicada y en la experimentación
de tecnologías apropiadas para el manejo del bosque
y de ciertas especies que puedan ser aprovechadas con
fines comerciales o de autosubsistencia. (203)
Evaluar las experiencias en educación
ambiental en el marco de la Red
Latinoamericana de Parques Nacionales, a fin de
llegar a la formulación de instrumentos y guías sistematizadas.
(202)
Por
otro lado, es fundamentalmente necesario organizar una
reforma a nivel regional que reconozca derechos restringidos
de uso de los recursos silvestres por parte de las poblaciones
locales y elimine de esta manera las formas de acceso
abierto que han surgido por carencias de control.
Recomendaciones
para el manejo de las Reservas de Biósfera
3.
Recomendaciones a los administradores de áreas protegidas
3.1.
Financiamiento
La
diversificación de los mecanismos
de financiamiento resulta más eficiente que la dependencia
de una única fuente de recursos financieros ;
Una combinación
entre ayuda pública, apoyo financiero por parte de
ONGs y organizaciones internacionales y la participación
del sector privado explota todo el rango de fuentes
de financiación existentes y puede conducir a mejorar
la capacidad de gestión del sistema ;
Para
cumplir los objetivos de gestión, las estrategias definidas
deben establecer un sistema de financiamiento estable
y apropiado – en otros términos esas estrategias deben
reducir los problemas de competencia que se presentan
de manera recurrente entre las varias agencias gubernamentales
y la incertidumbre crónica con respecto al presupuesto
exacto.
La
estrategia implementada debe garantizar una protección
óptima frente a las fluctuaciones económicas, asi que
asegurar una reserva suficiente en caso de dificultades
;
En
lo posible, la estrategia de financiamiento debe incluir
un sistema de cobro para los servicios prestados, según
el principio de “el que usa paga” ;
La
estrategia debe fomentar el acercamiento y convergencia
entre el manejo de recursos naturales y el sector privado,
en particular la industria del
turismo ;
Otro
objetivo de este tipo de estrategia debe ser de generar
beneficios para la comunidad, tales como empleo directo,
oportunidades de comercio o el mejoramiento de la infraestructura
de servicios comunitarios ;
La
colaboración puede dar acceso a recursos humanos, financieros
y técnicos que serían imposibles obtener a nivel nacional.
(22)
Patrones
actuales de financiamiento
3.2.
Límites de las áreas protegidas
Los
límites de un área protegida deben contener los valores
o recursos que justifican el establecimiento del área
protegida. Este principio destaca la necesidad de contar
con un inventario y análisis completo de los recursos
antes de la preparación del plan
de manejo y del establecimiento de los límites de
la unidad.
Todas
las áreas naturales que ejerzan gran influencia sobre
la protección de los recursos del área protegida deben
ser consideradas para incluirlas dentro de sus límites.
Varía mucho la cantidad de conocimiento científico y
resulta a veces necesario tomar decisiones basadas en
la poca información disponible.
Los
límites deben incluir áreas de seguridad circundantes
para evitar que el uso futuro de ellas ponga en peligro
la integridad del área protegida. Esto señala la necesidad
de establecer los límites del área, siempre que sea
posible, dentro del marco de un plan regional más amplio.
Es mejor que los usuarios, agencias y comunidades lleguen
a un acuerdo sobre el uso compatible de la tierra, no
sólo dentro del área protegida, sino también afuera.
Los
límites deben incluir varias zonas para la construcción
de infraestructura para la administración, instalaciones
para uso de los visitantes, protección, mantenimiento
y circulación, aún cuando estos sitios puedan carecer
en sí mismas de interés desde el punto de vista de la
conservación. Al mismo tiempo, se tiene que responder
a ciertas preguntas : cual es el impacto ambiental
de las obras propuestas dentro del área protegida ?
se necesitan áreas adicionales ? son factibles ?
cuál es la opinión de las comunidades locales ?
Los
límites deben incluir zonas que constituyen un escenario
de los valores más relevantes del área protegida y que,
en el caso de excluirse, pudieran ser alterados y dañados.
Estas consideraciones deberían incluir cierto número
de factores tales como las visitas hacia y desde el
parque, la posible contaminación del agua producida
tierras arriba, la contaminación del aire, el ruido
y otras influencias degradantes. (248)
Por
ende, dentro de la renovación de los instrumentos jurídicos,
debe ponerse empeño en lograr que quienes administran
las áreas protegidas tengan autoridad para actuar fuera
de sus fronteras, pues gran número de usos y de prácticas
que requieren ser regulados se producen en las zonas
adyacentes. (203)
3.3.
Formulación de planes de manejo de los recursos y apoyo
activo a su aplicación
En
principio, el manejo de la vida silvestre para usos
consuntivos o no consuntivos debe efectuarse a través
del empleo de planes
de manejo de los recursos, que se basen en
una comprensión adecuada de las características biológicas
de tales recursos y de las condiciones y formas de su
explotación sustentable. Ahora bien, la formulación
de tales planes de manejo es compleja, y difícilmente
podrá estar al alcance de las poblaciones locales por
sí solas si no cuentan con el apoyo técnico, financiero
y operacional necesario ; más exigente aún puede
ser este requerimiento a la hora de asegurar la aplicacion
efectiva de los planes de manejo formulados.
3.4.
Medios de gestión
Entre
los multiples medios de gestión disponibles para los
administradores de áreas protegidas destacan el fuego
y el pastoreo :
El
fuego es una herramienta tan poderosa
que peligrosa. Puede alterar
el paisaje y proporcionar hábitats beneficiosos para
la regeneración de plantas deseables. Sin embargo, debe
tenerse cuidado con su uso ya que la técnica requiere
de mucha experiencia. Habrá de tomarse en cuenta :
estación del año, frecuencia, analizar y observar sus
efectos, aplicarlo a áreas pequeñas, conocer la historia
del fuego en la zona, etc.
Aunque
el pastoreo es muy generalizado en las áreas
protegidas de los países de la región, generalmente
no es compatible con sus objetivos. Asimismo la utilización
de ganado en el manejo de un área protegida puede aportar
varios beneficios, como resolver potenciales conflictos
con las poblaciones locales, ayudar a crear buenas relaciones
públicas – especialmente con aquellos terratenientes
que poseen poder político – y aún contribuir a los objetivos
de gestión cuando se requiere cierto grado de sucesión
ecológica y espacios abiertos. (248)
3.5.
Comunicación e imágen del área protegida
La producción de material divulgativo-educativo
es una herramienta que no puede faltar en el área.
La imágen debe proporcionar un reconocimiento
del valor de los recursos naturales a la vez de crear
un respeto por los técnicos.
La forma y medios a utilizar deben ser con los
que más o mejor se identifiquen las comunidades del
entorno.
La imágen de la institución encargada del manejo
del área debe proyectar respeto, seriedad, servicio
y beneficio al público en general. (92)
3.6.
Ecoturismo en áreas protegidas
Para
superar la falta crónica de financiamiento público y
los conflictos con las poblaciones aledañas no se puede
ignorar el inmenso potencial que tiene el turismo de
naturaleza, o ecoturismo,
que en los ultimos años ha conocido un incremento exponencial
en la región. No obstante, sin una cuidadosa planificación
y un monitoreo apropiado esta fuente posible de ingresos
puede convertirse en una seria amenaza para la integridad
de los ecosistemas visitados, por lo que se requiere
definir « reglas de juego » precisas entre
los administradores de las áreas y los operadores previamente
a la ejecución de cualquier proyecto de este tipo.
Objetivos
deseables
De
forma general, el turismo en los Parques Nacionales
y otras áreas naturales protegidas debería estar orientado
a alcanzar los siguientes objetivos :
Mejorar e incrementar el nivel de conciencia
pública sobre la contribución de las áreas protegidas
al desarrollo de la sociedad ;
Optimizar los beneficios derivados de la actividad
turística en las áreas protegidas, minimizando los impactos
negativos sobre los recursos naturales y culturales
presentes en ellas y en las zonas aledañas ;
Propiciar la integración
de las comunidades locales y regionales en la planificación
y desarrollo de la actividad turística ;
Regular, encauzar y orientar apropiadamente la
actual y creciente demanda por realizar actividades
turísticas en áreas protegidas, tanto desde el punto
de vista de los usuarios, como de los inversionistas
y de las comunidades locales ;
Demostrar las ventajas y oportunidades que ofrece
la conservación del paisaje en su estado natural con
fines de uso público, incrementando la conservación
de ecosistemas ubicados fuera de las áreas protegidas ;
Concertar esfuerzos entre los sectores involucrados
en el desarrollo del turismo y otras actividades conexas
dentro de las áreas protegidas.
(5)

3.7.
Evaluación del nivel de sensibilidad de las áreas protegidas
Para
poder establecer o medir la condición de amenaza o peligro
en que se pudiera encontrar una unidad de conservación,
es necesario apoyarnos en criterios y parámetros que
permitan evaluar su sensibilidad. En otras palabras :
para poder saber si un parque está en peligro, es necesario
poder establecer cuándo un parque está bien.
Por
ejemplo, se pudiera inferir que un parque o unidad de
manejo se considera poco sensible a la influencia de
factores de uso cuando sus dimensiones son adecuadas
en relación a la porción de naturaleza que protegen :
cuando sus comunidades muestran grados avanzados de
madurez, cuando el aislamiento geográfico es factor
de protección, cuando la diversidad de paisaje que encierra
es alta, cuando los procesos de extinción de especies
se hayan refrenado, etc.
En
contraste, se pudiera decir que un parque o unidad de
manejo se considera o es más sensible a la influencia
de factores de uso cuando sus dimensiones no son adecuadas
en relación a la porción de naturaleza que protegen ;
cuando sus comunidades muestran grados secundarios de
madurez ; cuando el aislamiento geográfico no es
un factor de protección ; cuando la diversidad
de paisaje que encierra es baja ; cuando los procesos
de extinción de especies se han acentuado ; cuando
la capacidad natural de recuperación de los suelos y
cobertura vegetal es baja ; cuando no se protegen
las cabeceras de cuencas ; cuando las tierras pertenecen
a posatarios y oportunistas ; cuando no existe
reglamentación de uso, ni plan de manejo, ni presupuesto
idóneo, ni suficiente personal técnico, ni dotación
de equipos o instalaciones apropiadas y el control de
vigilancia no opera ; cuando el acceso no es retringido
ni controlado ; o cuando representa un bocado atractivo
para el desarrollo de proyectos reñidos con su vocación
de uso.
A
partir de esta enumeración se puede establecer una lista
de criterios para evaluar la sensibilidad intrínseca
de un área protegida y poder identificar unidades en
peligro :
| Dimensión (un
parque con mayor superficie es menos vulnerable)
|
Personal
técnico |
| Madurez
de las comunidades animales (las comunidades
que todavía contengan especies de carnívoros
tope son maduras y estables) |
Instalaciones
|
| Grado
de aislamiento (puede ser un buen criterio)
|
Acceso
|
| Diversidad
del paisaje |
Estado
de saneamiento |
| Grado
de intervención |
Presupuesto
|
| Capacidad
de recuperación |
Dotación
de equipos |
| Protección
de las cuencas |
Control
y vigilancia |
| Reglamentación (la
existencia de una se traduce por una menor sensibilidad)
|
Atractivo
político
|
| Plan
de manejo |
Planes
de desarrollo |
| Fuente
: Adaptado de INPARQUES.
1990. Dirección General Sectorial de Parques
Nacionales. Instituto Nacional de Parques. En Compendio
de trabajos, exposiciones y talleres sobre el programa
de “Parques en Peligro”. The Nature Conservancy,
Washington, D.C. |
Medición
de la efectividad del manejo de Areas Protegidas
3.8
Reservas de Biósfera
Esta
figura internacional de manejo de
áreas protegidas, promovida por el Programa “el
Hombre y la Biósfera” (MAB) de la UNESCO, figura
entre las categorías con mayor potencial de éxito en
la región por la asociación que hace entre los objetivos
de conservación y el desarrollo de las comunidades locales.