1.
Recursos forestales
2.
Deforestación
3.
Proyectos de reforestación
3.1 Costa
3.2 Sierra
3.3 Selva
4.
Miras hacia el futuro
1.
Recursos forestales
El
Perú cuenta aproximadamente con 72 millones de hectáreas
de bosques que cubren más del 56 % del territorio
nacional (segundo lugar en el continente después del
Brasil, que cuenta con 400 millones de hectáreas).
De ellas, cerca de 46 millones de hectáreas tienen
capacidad para la producción permanente de productos
maderables. Adicionalmente, existen 10 millones de
hectáreas de tierras aptas para la reforestación,
localizadas principalmente en la Sierra y Selva. (73)
A
nivel nacional existen 17 departamentos con cobertura
boscosa amazónica, de los cuales Loreto es el que
presenta la mayor extensión con cerca de 35 millones
de hectáreas, que representa el 48,01 % del bosque
amazónico original y 28,23 % del territorio nacional ;
en tanto que Lambayeque es el que presenta la menor
extensión con 6.600 has, menos del 0,01 % tanto del
bosque amazónico como del territorio nacional. (140)
2.
Deforestación
El
principal problema que afecta al bosque es la deforestación.
El Instituto
Nacional de Recursos Naturales (INRENA), el organismo
encargado del patrimonio forestal de la Nación, estima
que existe un total de 9,2 millones de hectáreas deforestadas,
es
decir, el 12 % de la superficie boscosa, y que anualmente
se deforesta entre 200 mil y 300 mil hectáreas. Para
el año 1997, se calculó que aproximadamente 80 % de
la deforestación resultaba de quemas con fines agropecuarios,
el 17 % se deforesta debido a la producción de leña
y carbón y solamente el 3 % tiene su origen en la
explotación de la madera con fines comerciales. (73)
No
obstante, si bien en el país más del 50 % de los suelos
con capacidad de uso mayor para cultivos en limpio
se encuentran en la Selva, estos representan solamente
el 6 % de la superficie de esta región, dejando un
94 % con serias limitaciones agrícolas y demostrando
que el Perú – con 48.696.000 has de suelos aptos para
la producción forestal (cerca del 37,9 % de la superficie
nacional)
(143)
–
es
primordialmente un país con vocación forestal. (222)
Ahora
bien, en la actualidad la producción forestal en el
Perú presenta altos costos que se deben principalmente
al alejamiento de especies forestales aserrables,
a los elevados costos financieros y a la utilización
de tecnologías obsoletas. Más del 90 % del aprovechamiento
actual de los bosques con fines industriales se realiza
en forma ineficiente, por miles de pequeños extractores
esparcidos desordenadamente, y que la legislación
forestal actual no ha podido controlar. Las cifras
disponibles indican aprovechamientos promedio por
hectárea no mayores a 5 m3, que pueden
estar representados por 2 o 3 árboles solamente, de
los más de 40 árboles maduros que suelen conformar
el dosel alto en un hectárea de bosque natural. (222)
Existen
cuatro zonas principales de explotación de la madera :
Iquitos, Pucallpa (Foto),
Oxapampa-Satipo y Aucayacu. Pucallpa es la única zona
de Selva Baja, accesible directamente por carretera
desde Lima. Esto facilitó la instalación de la industria
de transformación forestal en la ciudad de Pucallpa
(249).
En todas esas zonas el INRENA
tiene problemas con los extractores ilegales, que
comercializan sus productos de manera informal a países
vecinos, sin someterse al control requerido.
(73)
Necesidad
de una política nacional forestal
La
situación de gran peligro en la que se encuentran
los bosques en el país es consecuencia de la ausencia
por muchos años de una política forestal con claros
criterios económicos, ecológicos y sociales. La actividad
forestal por su naturaleza requiere de un esquema
normativo estable de largo plazo con condiciones claras
sobre los derechos de propiedad, en donde la inversión
privada sea incentivada a establecer tecnologías apropiadas
de extracción y métodos de preservación del bosque.
Asimismo, durante los últimos años se dió una serie
de incentivos en otros sectores que afectaron la situación
de los bosques, fomentando el mal uso del recurso.
Esta situación evidencia la necesidad de que exista
concordancia entre las políticas sectoriales y la
política ambiental.
(73)
Sin
embargo, cabe señalar que en estos últimos años el
INRENA, en el marco de la nueva Ley
Forestal y de Fauna Silvestre (Ley N°27.308, del
2001), ha venido impulsando una serie de acciones
ambiciosas en favor del aprovechamiento racional y
sostenible de los recursos forestales y la diversidad
biológica, algunas de las cuales han tenido un buen
éxito.
3.
Proyectos de reforestación
Los
esfuerzos por reforestar son todavía muy reducidos
y básicamente están a cargo del sector público. Las
cifras acumuladas hasta 1998 estiman un total de 605.825
has reforestadas
a nivel nacional, mientras que en el 2000 se reforestó
67.625 has. A
continuación
se describe la situación en las tres grandes regiones
del país.
3.1
La
Costa
3.2
La
Sierra
3.3
La
Selva
3.1
La Costa
Los
recursos forestales naturales de la Región de la Costa
se encuentran al norte del país, principalmente en
los departamentos de Piura, Lambayeque y Tumbes. En
este último departamento se encuentran localizados
los únicos manglares del país : Tumbes.
Por
las características de alta densidad demográfica,
los bosques de esta región – Seco
Denso, el Seco tipo Sabana y el Chaparral
–
han sido intensamente explotados para
obtener leña, carbón vegetal para el mercado de Lima
y materias primas para pequeñas industrias de parquet
y en la actualidad se encuentran muy degradados. Algunas
especies también se usan para trabajos de artesanía.
Ante esta situación el gobierno declaró diversas vedas
para la corta y carbonización en estos departamentos.
En
el afán de luchar contra la desertificación, se han
hecho plantaciones de Algarrobo (Prosopis spp.)
que alcanzan a más de 1.000 has. Por ello constituye
una pequeña contribución a la magnitud de las metas
que se debería alcanzar. La repoblación es difícil,
debido especialmente a que el régimen lluvioso es
muy bajo. El género Prosopis, por ser de interés
de varios países interesados en el mejoramiento de
la vida rural, ha sido incluido en un proyecto FAO
(Recursos Genéticos de Especies Arbóreas en las Zonas
Aridas y Semiáridas).
Sin
embargo, en lineas generales la forestación y reforestación
en esta región, no ha tenido mayor relevancia, debido
principalmente al factor limitante del régimen de
lluvias, el cual es muy escaso en esta región, y al
desconocimiento de especies aptas para las condiciones
aridas. Por lo tanto, la repoblación forestal en el
Norte del país constituye un gran reto que tendrá
que ser afrontado en forma integral y con una fuerte
contribución técnica y financiera. El manejo de la
regeneración natural, se presenta también como una
alternativa viable, sobre todoo teniendo en cuenta
que en esta zona hay importantes comunidades campesinas
que pudrían participar y recibir los beneficos de
tales acciones. (143)
3.2
La
Sierra
En
la Sierra ya no existen recursos forestales naturales
de gran importancia debido a la fuerte presión a la
cual han sido sometidos a través de los siglos por
las poblaciones rurales.
En
esta región, el mal uso de las tierras forestales
y de protección y la escasez de tierras para la producción
agropecuaria, están agudizando los problemas económico-sociales
de las poblaciones rurales.
Las
primeras plantaciones en esta región se iniciaron
por la década del 1870 con la introducción del eucalipto
(esencialmente Eucalyptus globulus), pero no
es hasta el año 1971, cuando fueron introducidos créditos
para la reforestación a las empresas campesinas y
pequeños agricultores, que alcanzaron una superficie
significativa. En 1975 se registraban alrededor de
100.000 has de plantaciones distribuidas a lo largo
de la Cordillera peruana. Este mismo año, los créditos
pasaron a formar parte del capital autorizado del
(hoy difunto) Banco Agrario del Perú y se otorgaron
en forma cada vez más restringida y con intereses
crecientes (hasta el 32,5 %), produciéndose en los
años siguientes una baja en la reforestación. Con
el fin de evitar una drástica reducción de la reforestación,
se implementaron otras modalidades de ejecución de
la actividad a través de los Proyectos Sectoriales
de Inversión, de los Proyectos de Interés Local y
de la Cooperación Técnica Internacional y Comités
de Reforestación, con los cuales se viene afrontando
con relativo éxito la reforestación en el país.
Los
principales cambios de la actual política de reforestación
en la región, están dados por la plantación de una
mayor diversidad de especies y un cambio en la modalidad
de ejecución a través de la puesta en marcha de un
programa de reforestación de tipo comunal, caracterizado
por la extensión y capacitación a nivel de comunidades
campesinas, para que sean ellas mismas las que por
propia iniciativa, ejecuten en adelante sus programas
de Reforestación. A través del Proyecto
FAO/HOLANDA/INFOR, se promovió este programa de
reforestación social, que fue en beneficio de aproximadamente
200 comunidades campesinas.
Frente
al monocultivo de la especie Eucalyptus globulus,
con la que se estuvo trabajando anteriormente, en
la actualidad se viene utilizando alrededor de 8 especies,
dandose mayor importancia a la producción de especies
nativas tales como el C’olle (Buddleia spp.),
Q’eñua (Polylepis spp.), Tara (Caesalpinea
spp.), Mutuy (Cassia spp.) y Cachacomo
(Escallania spp.) entre las principales.
3.3
La
Selva
La
Selva, a pesar de ser la más extensa región boscosa
del Perú (70 millones de hectáreas aproximadamente)
y estar sometida constantemente a procesos de extracción
forestal, no presenta mayor actividad de reforestación.
Pese
a existir en la Ley
Forestal y de Fauna, disposiciones específicas
que obligan a los extractores forestales en la región
amazónica a la ejecución de programas de reforestación,
a la fecha el cumplimiento ha sido muy restringido,
debido a la falta de tradición silvicultural de la
mayoría de los extractores forestales, a una presencia
muy temporal en las áreas de extracción, a una resistencia
pasiva de los extractores por las razones anteriores,
y a los costos involucrados.
Frente
a esta situación en 1980 se creó el Canon de Reforestación
por el cual los extractores forestales dedicados a
la tala de arboles con fines de aprovechamiento industrial
o comercial en bosques naturales, deberían abonar
un monto por cada metro cubico de madera rolliza en
relación al valor de esta. La recaudación del Canon
de Reforestación (denominado actualmente “Costo de
Reposición
Forestal”) es el fondo que ha comenzado a dar
impuslo a la reforestación en la Selva. Sin embargo,
este fondo es insuficiente para la inmensa tarea por
hacerse. Se concluye por lo tanto, que actualmente
los programas de reforestación en la Selva y el manejo
técnico y económico de las áreas en extracción son
muy escasos. (143)
El
Bosque Nacional Alexander Von Humboldt
De
acuerdo a la Ley Forestal y de Fauna Silvestre (Ley
n.º 21.147) de 1975, los bosques naturales sujetos
al régimen de aprovechamiento cubren una extensión
aproximada de 40,2 millones de hectáreas, incluyendo
las diferentes categorías para este fin ; 3 millones
de hectáreas corresponden a los Bosques Nacionales
y 37,2 millones de hectáreas se catalogan como bosques
de libre disponibilidad. Uno de los más interesantes
es el Bosque Nacional Alexander Von Humboldt en Ucayali,
que
originalmente abarcaba un área de 645.000 has ;
actualmente el área oficial es de 469.744 has, de
las cuales se han cedido 138.800 para el proyecto
Manejo
Forestal del Bosque Nacional Alexander Von Humboldt.
(249)
En
este bosque entre 1974 y 1979, la FAO
ejecutó el Proyecto « Demostración de
manejo y utilización integral de bosques tropicales »,
y, entre 1982 y 1990, la
Agencia
de Cooperación Internacional de Japón (JICA) realizó
el « Estudio conjunto sobre investigación y
experimentación en regeneración de bosques en la zona
amazónica de la República del Perú ». Actualmente,
el Instituto Nacional de Evaluación de Recursos Naturales,
con el apoyo de la Organización
Internacional de Maderas Tropicales (ITTO) lleva
adelante un proyecto de manejo forestal con el fin
de conservar de la mejor forma el recurso bosque.
4.
Miras hacia el futuro
Los
modelos de desarrollo que se han forzado en la región
natural de la Selva, pretendiendo introducir monocultivos
agrícolas que tienen éxito en otras regiones, pero
que los suelos pobres de la Amazonía no soportan más
de 3 o 4 años, han terminado todos ellos en rotundos
fracasos, empobreciendo más aún a los campesinos que
se trasladaron a la selva incentivados por irrealizables
progamas de colonización
o ampliación de la frontera agrícola.
A
la hora existen más de 5 millones de hectáreas deforestadas
y abandonadas, que bien podrían recuperarse a través
del desarrollo de plantaciones forestales manejadas.
(73)
Sin
embargo, son estos mismos pobladores los que debieran
ser los principales actores y los mayores beneficiarios
del potencial de desarrollo y uso de los recursos
naturales del país. Así lo entiende la Cámara
Nacional Forestal, que ha propuesto que la fuerza
laboral que participe en el aprovechamiento de los
recursos forestales maderables, con fines industriales,
reciba en propiedad parcelas agroforestales en las
áreas calificadas para este uso. Según se cree, de
esta manera, una familia campesina podría asegurar
ingresos económicos para su estabilidad y desarrollo,
provenientes de los salarios que uno o dos miembros
de la familia perciban por su trabajo en empresas
forestales ; el producto de sus cultivos agrícolas
y actividades pecuarias para subsistencia y comercialización
menor ; y el producto de la venta de la madera
existente en su parcela y la resultante de programas
de reforestación, con especies de rápido crecimiento
y uso industrial. (222)
|