Guía
para la acción de la UICN
Con
las conclusiones del Primer Congreso Latinoamericano de
Parques Nacionales y Otras Areas Protegidas realizado
por la UICN
en Santa Marta (Mayo 21 al 28 de 1997) (149
b), se preparó una “Guía para la Acción”
destinada a los encargados del manejo de áreas protegidas,
la que plantea
las siguientes metas :
Establecer
una agenda programática concreta, con el fin de preparar
y fortalecer estrategias nacionales, subregionales y regionales,
para lo cual se implementará una alianza, encargada de
promover un amplio proceso consultivo en la región.
Reafirmar
el papel indelegable del Estado en el restablecimiento
de las políticas de las áreas protegidas y su función
rectora, no excluyente, en el planeamiento y administración
de los sistemas nacionales, incluyendo el financiamiento
básico de sus presupuestos y generalizando la vinculación
democrática y equilibrada de la sociedad civil, como también
la iniciativa privada en los esquemas organizativos.
Promover
la aplicación efectiva de la Convención sobre Diversidad
Biológica, de la que todos los países de la región forman
parte, y de las demás convenciones e iniciativas internacionales
concurrentes (RAMSAR, Convención del Patrimonio Mundial,
Cambios Climáticos, Tratado de Cooperación Amazónica,
Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible,
Programa MAB, Agenda 21 y otros) y consolidar mecanismos
“transparentes” de control y evaluación.
Desarrollar
los capítulos nacionales de áreas protegidas y otros instrumentos,
dentro del marco de las estrategias nacionales de biodiversidad,
en cada uno de los países.
Fomentar
la cooperación subregional, dado el hecho de que se comparten
ecoregiones, áreas protegidas y recursos ambientales dinámicamente
asociados, fortaleciendo la cooperación internacional
y garantizando tanto el funcionamiento como la articulación
de la Red Latinoamericana de Cooperación Técnica en Parques
Nacionales, otras Areas Protegidas, Flora y Fauna Silvestres,
las redes regionales de la Comisión de Areas Protegidas
de la UICN y la Red de Reservas de Biósfera, entre otras.
Acordar,
dentro del ámbito de las redes regionales, un marco conceptual
común que resulte básico, metodológico y estratégico para
aproximar las políticas y encausar los esfuerzos destinados
a aumentar la eficiencia de la gestión de las áreas protegidas
en la región.
Dar
incentivos para que los estados incorporen en sus planes
de desarrollo un capítulo del papel que desempeñan las
áreas protegidas, resaltando su valor en la producción
de servicios ambientales, en la preservación de la biodiversidad
y en la generación de otros bienes y servicios.
Consagrar
legislaciones nacionales que permitan, según la realidad
de cada país, crear, implementar, desarrollar y consolidar
efectivamente los sistemas nacionales de áreas protegidas
en toda América Latina.
Fomentar
en los sistemas de áreas protegidas la coordinación del
conjunto de realidades da cada país, a saber : áreas públicas
y privadas, gestiones gubernamentales y de la sociedad
civil ; para los países de organización federal : áreas
nacionales, federales y provinciales o estatales.
Homologar
las categorías de manejo existentes en cada país con las
universalmente reconocidas por la UICN, promoviendo la
asociación y complementación de las categorías de mayor
restricción con las de mayor uso y presencia humana.
Desarrollar
estrategias de conservación, flexibles y complementarias
a las áreas protegidas, promoviendo la conexión entre
los espacios naturales dentro del marco bioregional.
Estimular
la adopción, el ajuste y el perferccionamiento de un método
de clasificación ecológica, para desarrollar estudios
de representatividad biogeográfica, con el fin de orientar
políticas y estrategias regionales.
Fortalecer
la presencia institucional y administrativa como requisito
indispensable para la protección y el control de las áreas
protegidas existentes.
Desarrollar
instrumentos legales y mecanismos eficaces que refuercen
la protección de las áreas, frente a circunstancias incompatibles
con sus objetivos de conservación, como pueden ser la
minería, la explotación de hidrocarburos y los grandes
proyectos hidroeléctricos. En caso de amenazas inevitables,
establecer la utilización de tecnologías convenientes
para la prevención y mitigación del impacto.
Trabajar
en la definición de indicadores de gestión, que no sólo
permitan detectar oportunamente los problemas relacionados
con el manejo de las áreas protegidas, sino también, mostrar
de manera eficiente y efectiva los impactos positivos
de dicha labor.
Generar
mecanismos de gestión que posibiliten mejorar la interacción
externa e interna de quienes intervienen en el uso de
las áreas protegidas, de acuerdo con su categoría de manejo.
Promover
el desarrollo de proyectos de turismo y otras alternativas
de uso, que sean compatibles y estén acordes con los objetivos
de conservación, a partir de los criterios de manejo asignados
a las diferentes categorías y zonificaciones de las áreas
protegidas.
Garantizar
los derechos indígenas y los objetivos de conservación,
por medio del establecimiento de acuerdos que permitan
la consolidación de los territorios indígenas y de las
áreas protegidas como escenarios de paz.
Impulsar
mecanismos de diálogo y concertación entre los gobiernos,
las comunidades indígenas, las agencias de conservación
y las organizaciones no gubernamentales, con el fin de
democratizar los sistemas de áreas protegidas.
Fomentar
la búsqueda y la apliación de soluciones al problema de
la pobreza, que es fuente de indignidad humana y generadora
de impactos y conflictos tanto en las áreas protegidas
como en sus zonas de influencia.
Impulsar,
desde las áreas protegidas, acciones que promuevan oportunidades
de trabajo, asociadas con los diferentes servicios que
en ellas se generan, fomentando la conversión laboral
de sus pobladores y de las personas que habitan en las
comunidades adyacentes para incorporarlos como agentes
sociales de conservación.
Establecer,
a nivel de los sistemas nacionales de áreas protegidas,
programas de divulgación que permitan conocer los logros,
los avances y los fracasos tanto en el planteamiento como
en la ejecución de sus procesos y que promuevan además
la valorización de todas las dimensiones materiales y
humanas de las mismas.
Dar
prioridad a la investigación aplicada para el manejo de
las áreas protegidas facilitando la investigación básica,
especialmente la bioprospección, reglamentando el acceso
a los recursos genéticos con estrictas medidas de fiscalización
y permitiendo la disponibilidad de información.
Impulsar
la creación de una subred regional de actores principales,
involucrados en la capacitacion del personal y de otros
agentes de conservación de áreas protegidas, a fin de
desarrollar la cooperación con organismos nacionales e
internacionales que apoyen la implementación de los diferentes
programas de capacitación.
Realizar
estudios que determinen el efecto, directo e indirecto,
de las políticas macroeconómicas sobre los sistemas nacionales
de áreas protegidas, los cuales permitan la integración
de variables ambientales con los programas macroeconómicos,
para evitar el sacrificio del desarrollo sostenible por
objetivos económicos a corto plazo.
Estimular
el desarrollo de instrumentos económicos con características
cualitativas y cuantitativas para el pago de servicios
ambientales, o de incentivos, a las instancias gubernamentales
y a las comunidades locales, dando lugar a una postura
más positiva frente a la existencia de áreas protegidas
en sus territorios.
Promover
el ejercicio de la valoración económico-ecológica de los
bienes y servicios generados por las áreas protegidas
como herramienta que facilite la toma de decisiones y
la obtención de recursos económicos, con el propósito
de incorporarlos en las cuentas nacionales.
Alentar
las iniciativas de acercamiento entre cosmovisiones diferentes
para que confluyan en objetivos de conservación de las
áreas protegidas, promoviendo el desarrollo de una educación
ambiental que enriquezca interiormente al hombre y suscite
el reencuentro consigo mismo, a través de una profunda
relación con la naturaleza.
Promover
la identificación conceptual del enfoque de Reservas de
Biósfera, en el marco de la gestión de los sistemas de
áreas protegidas y zonas de amortiguamiento, unificando
estrategias y acciones.
Trabajar
para el desarrollo conceptual y normativo en función de
la implementación de áreas costero-marinas protegidas,
atendiendo al marcado desnivel que existe en la región,
entre la gestión de los espacios terrestres y las de los
territorios costero-marinos protegidos, dada la necesidad
de enfoques diferentes en planificación y gestión como
también de interacción entre los distintos actores.