Autor: Stephane Pauquet


 

 

 

Guía para la acción de la UICN

 

Con las conclusiones del Primer Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales y Otras Areas Protegidas realizado por la UICN en Santa Marta (Mayo 21 al 28 de 1997) (149 b), se preparó una “Guía para la Acción” destinada a los encargados del manejo de áreas protegidas, la que plantea las siguientes metas :

 

     Establecer una agenda programática concreta, con el fin de preparar y fortalecer estrategias nacionales, subregionales y regionales, para lo cual se implementará una alianza, encargada de promover un amplio proceso consultivo en la región.

     Reafirmar el papel indelegable del Estado en el restablecimiento de las políticas de las áreas protegidas y su función rectora, no excluyente, en el planeamiento y administración de los sistemas nacionales, incluyendo el financiamiento básico de sus presupuestos y generalizando la vinculación democrática y equilibrada de la sociedad civil, como también la iniciativa privada en los esquemas organizativos.

     Promover la aplicación efectiva de la Convención sobre Diversidad Biológica, de la que todos los países de la región forman parte, y de las demás convenciones e iniciativas internacionales concurrentes (RAMSAR, Convención del Patrimonio Mundial, Cambios Climáticos, Tratado de Cooperación Amazónica, Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible, Programa MAB, Agenda 21 y otros) y consolidar mecanismos “transparentes” de control y evaluación.

     Desarrollar los capítulos nacionales de áreas protegidas y otros instrumentos, dentro del marco de las estrategias nacionales de biodiversidad, en cada uno de los países.

     Fomentar la cooperación subregional, dado el hecho de que se comparten ecoregiones, áreas protegidas y recursos ambientales dinámicamente asociados, fortaleciendo la cooperación internacional y garantizando tanto el funcionamiento como la articulación de la Red Latinoamericana de Cooperación Técnica en Parques Nacionales, otras Areas Protegidas, Flora y Fauna Silvestres, las redes regionales de la Comisión de Areas Protegidas de la UICN y la Red de Reservas de Biósfera, entre otras.

     Acordar, dentro del ámbito de las redes regionales, un marco conceptual común que resulte básico, metodológico y estratégico para aproximar las políticas y encausar los esfuerzos destinados a aumentar la eficiencia de la gestión de las áreas protegidas en la región.

     Dar incentivos para que los estados incorporen en sus planes de desarrollo un capítulo del papel que desempeñan las áreas protegidas, resaltando su valor en la producción de servicios ambientales, en la preservación de la biodiversidad y en la generación de otros bienes y servicios.

     Consagrar legislaciones nacionales que permitan, según la realidad de cada país, crear, implementar, desarrollar y consolidar efectivamente los sistemas nacionales de áreas protegidas en toda América Latina.

     Fomentar en los sistemas de áreas protegidas la coordinación del conjunto de realidades da cada país, a saber : áreas públicas y privadas, gestiones gubernamentales y de la sociedad civil ; para los países de organización federal : áreas nacionales, federales y provinciales o estatales.

     Homologar las categorías de manejo existentes en cada país con las universalmente reconocidas por la UICN, promoviendo la asociación y complementación de las categorías de mayor restricción con las de mayor uso y presencia humana.

     Desarrollar estrategias de conservación, flexibles y complementarias a las áreas protegidas, promoviendo la conexión entre los espacios naturales dentro del marco bioregional.

     Estimular la adopción, el ajuste y el perferccionamiento de un método de clasificación ecológica, para desarrollar estudios de representatividad biogeográfica, con el fin de orientar políticas y estrategias regionales.

     Fortalecer la presencia institucional y administrativa como requisito indispensable para la protección y el control de las áreas protegidas existentes.

     Desarrollar instrumentos legales y mecanismos eficaces que refuercen la protección de las áreas, frente a circunstancias incompatibles con sus objetivos de conservación, como pueden ser la minería, la explotación de hidrocarburos y los grandes proyectos hidroeléctricos. En caso de amenazas inevitables, establecer la utilización de tecnologías convenientes para la prevención y mitigación del impacto.

     Trabajar en la definición de indicadores de gestión, que no sólo permitan detectar oportunamente los problemas relacionados con el manejo de las áreas protegidas, sino también, mostrar de manera eficiente y efectiva los impactos positivos de dicha labor.

     Generar mecanismos de gestión que posibiliten mejorar la interacción externa e interna de quienes intervienen en el uso de las áreas protegidas, de acuerdo con su categoría de manejo.

     Promover el desarrollo de proyectos de turismo y otras alternativas de uso, que sean compatibles y estén acordes con los objetivos de conservación, a partir de los criterios de manejo asignados a las diferentes categorías y zonificaciones de las áreas protegidas.

     Garantizar los derechos indígenas y los objetivos de conservación, por medio del establecimiento de acuerdos que permitan la consolidación de los territorios indígenas y de las áreas protegidas como escenarios de paz.

     Impulsar mecanismos de diálogo y concertación entre los gobiernos, las comunidades indígenas, las agencias de conservación y las organizaciones no gubernamentales, con el fin de democratizar los sistemas de áreas protegidas.

     Fomentar la búsqueda y la apliación de soluciones al problema de la pobreza, que es fuente de indignidad humana y generadora de impactos y conflictos tanto en las áreas protegidas como en sus zonas de influencia.

     Impulsar, desde las áreas protegidas, acciones que promuevan oportunidades de trabajo, asociadas con los diferentes servicios que en ellas se generan, fomentando la conversión laboral de sus pobladores y de las personas que habitan en las comunidades adyacentes para incorporarlos como agentes sociales de conservación.

     Establecer, a nivel de los sistemas nacionales de áreas protegidas, programas de divulgación que permitan conocer los logros, los avances y los fracasos tanto en el planteamiento como en la ejecución de sus procesos y que promuevan además la valorización de todas las dimensiones materiales y humanas de las mismas.

     Dar prioridad a la investigación aplicada para el manejo de las áreas protegidas facilitando la investigación básica, especialmente la bioprospección, reglamentando el acceso a los recursos genéticos con estrictas medidas de fiscalización y permitiendo la disponibilidad de información.

     Impulsar la creación de una subred regional de actores principales, involucrados en la capacitacion del personal y de otros agentes de conservación de áreas protegidas, a fin de desarrollar la cooperación con organismos nacionales e internacionales que apoyen la implementación de los diferentes programas de capacitación.

     Realizar estudios que determinen el efecto, directo e indirecto, de las políticas macroeconómicas sobre los sistemas nacionales de áreas protegidas, los cuales permitan la integración de variables ambientales con los programas macroeconómicos, para evitar el sacrificio del desarrollo sostenible por objetivos económicos a corto plazo.

     Estimular el desarrollo de instrumentos económicos con características cualitativas y cuantitativas para el pago de servicios ambientales, o de incentivos, a las instancias gubernamentales y a las comunidades locales, dando lugar a una postura más positiva frente a la existencia de áreas protegidas en sus territorios.

     Promover el ejercicio de la valoración económico-ecológica de los bienes y servicios generados por las áreas protegidas como herramienta que facilite la toma de decisiones y la obtención de recursos económicos, con el propósito de incorporarlos en las cuentas nacionales.

     Alentar las iniciativas de acercamiento entre cosmovisiones diferentes para que confluyan en objetivos de conservación de las áreas protegidas, promoviendo el desarrollo de una educación ambiental que enriquezca interiormente al hombre y suscite el reencuentro consigo mismo, a través de una profunda relación con la naturaleza.

     Promover la identificación conceptual del enfoque de Reservas de Biósfera, en el marco de la gestión de los sistemas de áreas protegidas y zonas de amortiguamiento, unificando estrategias y acciones.

     Trabajar para el desarrollo conceptual y normativo en función de la implementación de áreas costero-marinas protegidas, atendiendo al marcado desnivel que existe en la región, entre la gestión de los espacios terrestres y las de los territorios costero-marinos protegidos, dada la necesidad de enfoques diferentes en planificación y gestión como también de interacción entre los distintos actores.

 

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