Autor: Stephane Pauquet


 

 

 

En toda actividad de desarrollo, es fundamental llevar a cabo un control exhaustivo acerca de los impactos ambientales y sociales que se vayan produciendo, comparando los estados o las modificaciones que es efectúan en el ecosistema con marcos de referencia ambientales y sociales. Los estudios de impacto ambiental procuran identificar y predecir los efectos de una actividad en el medio biogeofísico, la salud y el bienestar humano, así como evaluar los efectos detectados sobre éstos. El objetivo básico es evitar posibles errores y daños ambientales, mucas veces irremediables o costosos de corregir.

Estas medidas de vigilancia ambiental fomentan además un control de las acciones propuestas para evitar o minimizar los impactos ambientales y sociales y permiten de evaluar los procesos de ejecución y verificar que el grado de incidencia sea el pevisto y no rebase los niveles permisibles.

Desde el punto de vista social, la evaluación de impactos puede prevenir la destrucción de riquezas culturales y promover la participación pública en los procesos de decisión, puesto que las partes afectadas pueden utilizar los estudios de impacto como un instrumento de negociación y control conduciente a un consenso social.

La evaluación no debe necesariamente considerarse como un simple trámite, ni un obstáculo para el desarrollo, sino como una ayuda a un órgano decisor para seleccionar entre varias alternativas la más adecuada. (250)

 

 

Estudios de impacto social en las áreas protegidas

En el aspecto social, el establecimiento de áreas protegidas usualmente implica la exclusión de los asentamientos humanos y la prohibición o limitación de las actividades extractivas dentro de los límites establecidos. Las áreas protegidas también promueven la inversión y movilización de capital, el desarrollo de infraestrucutra y la obtención de recursos económicos y otros beneficios para las comunidades aledañas. En consecuencia, el desarrollo de las áreas protegidas puede generar diversos impactos sociales adversos que incluyen trastornos culturales y económicos o el desplazamiento de poblaciones locales. Estos efectos justifican plenamente la realización de estudios de impacto social en las áreas protegidas y sus zonas de influencia. Aunque los estudios de impacto social no solucionan per se los conflicos entre las áreas protegidas y las comunidades locales, éstos constituyen una herramienta importante para predecir y aminorar los impactos adversos, identificar nuevas alternativas de manejo y fomentar la participación de la población en la planificación y administración de las áreas protegidas. (250)

 

 


 

 

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Los sistemas de evaluación de impacto ambiental y la diversidad biológica

 

 
 
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