Autor: Stephane Pauquet


 

 

 

 

 

Las políticas actuales de conservación de los recursos naturales y desarollo sostenible, suponen una considerable disponibilidad de recursos humanos calificados en distintos niveles. Esos son frecuentemente insuficientes en la región, porque los respectivos gobiernos carecen de las instancias necesarias para lograr un mejor desarrollo. En este contexto, existe la urgencia de producir reformas educacionales que estén acordes con las realidades culturales regionales. Estas reformas deben considerar la necesidad de que se introduzcan en los contenidos educativos dimensiones del ambiente, y en esto dar prioridad a los conocimientos y experiencias locales de la población. Estas reformas deben ser orientadas cualitativa y cuantitativamente, no sólo en niveles superiores de educación, sino también y principalmente en niveles básicos y medios. (148)

 

La educación ambiental tiene y tendrá un papel sumamente importante que desempeñar en la transición hacia el desarollo sostenible,  apuntando a lograr que las generaciones presentes y futuras comprendan la interrelación entre los diferentes problemas ambientales, económicos, sociales, políticos y financieros y puedan integrarlos en forma holística. (183)

 

 

¿ Que se entiende por educación ambiental ?

 

La educación ambiental, que se define como un proceso de formación continuo e integral que busca que las personas logren el entendimiento y conocimiento de las interrelaciones entre ellos mismos y su entorno, debe por tanto estar orientada a que la persona pueda tomar decisiones informadas y responsables acerca de su propio bienestar, el de su comunidad y el medio ambiente. Por ello la educación ambiental va más allá que la enseñanza de un cuerpo de conocimientos sobre el medio ambiente o acerca de la ecología – por importantes que sean estos temas – sino que es un proceso interdisciplinario al cual se somete una persona o un grupo, que les permite comprender, profundizar conocimientos, desarrollar habilidades y finalmente proyectarse a la acción orientada a mejorar su calidad de vida conjuntamente al cuidado de su entorno.

Así, las acciones exitosas de educación ambiental son las que parten no de los conceptos teóricos, sino del análisis de las realidades concretas : es en la interacción entre teoría y práctica, y entre lo abstracto y lo concreto, donde se genera el verdadero conocimiento sobre el ambiente y la conservación. (103)

 

 

Educación ambiental de los pobladores de áreas protegidas

 

Una de las razones principales para la falta de atención respecto a la educación ambiental de las poblaciones aledañas a las áreas protegidas es la carencia de recursos : en efecto, la educación ambiental es una actividad relativamente costosa, que no genera productos materiales visibles y que solo rinde frutos a largo plazo en términos de la reducción de los impactos humanos sobre los recursos naturales, características que la vuelven poco atractiva para determinados organismos internacionales que financian actividades de conservación, y naturalmente para los propios gobiernos, que deben destinar ya grandes esfuerzos a atender la educación general básica, agobiada por una crisis crónica y presionada por crecimiento rápido de la demanda. En realidad, sería difícil esperar que la educación ambiental sobre áreas protegidas en el campo alcance los estándares deseados, cuando la escuela y la educación básica en general acusan graves deficiencias de cobertura y calidad.

 

La mayoría de programas de educación ambiental se ejecutan en condiciones técnicas precarias, en forma esencialmente de charlas o cursos en los cuales los administradores de las áreas u otro personal relacionado acude a las comunidades e “imparte conocimientos” en forma magistral, sin que exista verdadera interacción entre los actores del proceso. Por otra parte, la mayoría de programas carece de un diseño conceptual, metodológico y técnico bien fundamentado, que garantice la efectividad de los procesos educativos. En escasas ocasiones los programas cuentan con el concurso de personal técnico suficientemente capacitado en materia educativa, y por lo general no se realizan evaluaciones apropiadas sobre los resultados de las acciones. Puede afirmarse, por tanto, que los esfuerzos que se realizan en este campo en la región están aún lejos de ofrecer los beneficios que se espera de ellos, debido a las múltiples dificultades que encuentran. (203)

De acuerdo con lo anterior, si bien en una primera fase de un proceso educativo debería ponerse énfasis en la oferta de información sobre las áreas protegidas y su importancia, a partir de allí debe procederse a la formulación de alternativas de uso de los recursos y a la capacitación de los pobladores para que puedan aplicarlas ; aquí, un proceso de educación ambiental que no se integre con el ejercicio concreto de este tipo de alternativas y que no ofrezca instrumentos prácticos para una acción de resultados convincentes, está sin duda condenado a fracasar o a alcanzar solo efectos limitados.

 


 

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