Desde
la creación de la primera área natural protegida en
el Ecuador, el Parque
Nacional Galápagos,
en junio de 1959, el número de
muestras representativas y sobresalientes de la biodiversidad
del país que conforman el Sistema
Nacional de
Areas Protegidas ha crecido hasta alcanzar en la actualidad
alrededor de 35 unidades, 26 de las cuales han sido
oficializadas como Parques Nacionales, Reservas Ecológicas,
Faunísticas, Geobotánicas,
Biológicas y Areas de recreación, sumando un total
de 4.669.870
has,
lo que corresponde al 17,25 % del territorio nacional.
(94)
La
conservación de las áreas protegidas es responsabilidad
del Estado, a través del Instituto Ecuatoriano Forestal
y de Areas Naturales y Vida Silvestre (INEFAN).
1.
Creación del Sistema Nacional de Areas
Protegidas
1.1.
Antecedentes
1.2.
El INEFAN
1.3.
Protección de la biodiversidad
2.
Poblaciones locales
3.
Diagnóstico
3.1.
Representatividad : omisiones mayores
en el Sistema
3.2.
Ambivalencia del rol institucional
del INEFAN
3.3.
Principales tipos de amenazas a las
áreas protegidas
1.
Creación del Sistema Nacional de Areas Protegidas
1.1.
Antecedentes
La
concepción del Patrimonio y luego Sistema Nacional
de Areas Protegidas se originó en la Estrategia
Preliminar para la Conservación de las Areas Silvestres
Sobresalientes del Ecuador, elaborada en 1976
por el entonces Departamento de Parques Nacionales
y Vida Silvestre de la Dirección General de Desarrollo
Forestal con la colaboración de la FAO.
(31)
La
Estrategia se fundamentó
en 4 principios básicos :
a) Representación
de cada una de las provincias bióticas, de las seis
que se identificaron y que aglutinan las 26 zonas
de vida establecidas por Holdridge.
b)
Representación de los mayores ambientes marino-costeros.
c)
Establecimiento de áreas que ofrezcan servicios
de educación y recreación a las áreas urbanas grandes.
d)
Determinación e inclusión en las siguientes
categorías
de manejo: Parques
Nacionales, Reservas
Ecológicas, Reservas
Biológicas, Reservas
Geobotánicas, Reservas
de Producción Faunística, Areas
Nacionales de Recreación y Refugios de Vida Silvestre.
Luego
de 13 años de vigencia de esta Estrategia, con el
objeto de acoplarla a la situación actual del país,
en 1989 la Fundación
Natura (Ver Logo)
elaboró la Estrategia para el Sistema Nacional de
Areas Protegidas del Ecuador II Fase, constituyéndose
en una revisión y actualización de los aspectos más
relevantes de la preliminar, sobre todo en lo que
tiene que ver con el manejo y uso de los recursos
naturales renovables, incrementándose a 23 los objetivos
nacionales de conservación para el fortalecimiento
de este sistema, estrategia vigente hasta el momento
y que ha servido de base para el establecimiento de
nuevos principios de manejo de estos recursos.
Asimismo,
la Estrategia insistió
en que se debería fomentar una mayor participación
del sector privado y recomendó que se modifique la
Ley
Forestal y de Conservación de Areas Naturales y Vida
Silvestre para
permitir la creación de nuevas categorías de manejo,
tales como Territorios Indígenas y Reservas
de Biósfera, para agregar 15 nuevas áreas al Sistema.
(104)
1.2.
El INEFAN
La
necesidad de institucionalizar las actividades inherentes
al subsector Forestal y de Areas Naturales y Vida
Silvestre, reconocida desde mucho tiempo, condujó
a la creación del Instituto
Ecuatoriano Forestal y de Areas Naturales (INEFAN)
el 16 de septiembre de 1992, con el objeto de “ejecutar
las atribuciones que al Ministerio
de Agricultura y Ganadería le confiere la Ley
Forestal y de Conservación de Areas Naturales y Vida
Silvestre”. (135)
La
Ley
de Creación del Instituto Ecuatoriano Forestal de
Areas Naturales y Vida Silvestre (INEFAN) consigue
dar un giro total en el aspecto institucional y administrativo
para el manejo de los recursos naturales renovables
en el Ecuador, un proceso de consolidación indispensable
si se considera la dependencía de la economía del
país respecto a esos recursos.
(31)
Funciones
El
INEFAN tiene a su cargo de :
dictar normas generales de manejo de biodiversidad ;
supervisar el cumplimiento de tales normas,
así como de la legislación respectiva ;
delegar atribuciones de manejo a personas naturales
o jurídicas ;
supervisar el cumplimiento de los planes de
trabajo de las entidades que reciben delegaciones
de administración ;
supervisar el empleo de asignaciones económicas
para administración y manejo de las áreas ;
En
el desarrollo de estas actividades el INEFAN se hace
cargo de la coordinación de políticas y estrategias
generales con otras entidades del Estado. (105)
1.3.
Protección de la biodiversidad
La
administración de las áreas protegidas y la vida silvestre,
desde sus inicios en los años 60, se ha desarrollado
dentro del sector forestal bajo principios predominantemente
productivos sobre los principios de conservación,
situación que ha hecho necesaria la determinación
de un marco conceptual plenamente definido y específico
para el manejo de las mismas.
(31)
En
este sentido se han conseguido definir los aspectos
y las variables constitutivas de la Política para
Areas Naturales Protegidas y Biodiversidad Silvestre
del Ecuador, la que en estos momentos se encuentra
en edición para la aprobación del Directorio del INEFAN,
aspectos estos que buscan alcanzar una efectiva protección
de la biodiversidad y el manejo eficiente de las áreas
protegidas, con la participación de organismos gubernamentales
relacionados, ONGs
y sectores sociales involucrados.
2.
Poblaciones locales
Virtualmente
todas las áreas protegidas del país se encuentran
rodeadas de poblaciones
rurales pobres, en la mayoría de los casos con
asentamientos al interior de las áreas o justo a sus
línderos, ejerciendo generalmente fuertes presiones
sobre los ecosistemas protegidos. Estas poblaciones
se componen frecuentemente de inmigrantes provenientes
de la Sierra, quienes han colonizado
las áreas o sus inmediaciones durante las pasadas
2 décadas, en búsqueda de tierras y una mejor calidad
de vida.
Tabla
de poblaciones asentadas en áreas
protegidas
Por
otro lado, en muchos casos las áreas protegidas y
sus regiones de influencia constituyen el hogar tradicional
de grupos indígenas quienes han ocupado esas tierras
y utilizado sus recursos por milenios. Dado que hasta
ahora no se ha diseñado una política gubernamental
clara que guíe la interacción entre esos diferentes
grupos, con sus varias necesidades y expectativas,
y que no ha existido tampoco ninguna
articulación entre esos asentamientos humanos y los
planes de manejo
de las unidades de conservación, en prácticamente
todas las áreas protegidas se presentan
conflictos sobre
el uso de la tierra que dificultan más aún las modestas
actividades de manejo
llevadas a cabo por el escaso personal. (115)
En
algunas áreas protegidas, como el
Parque
Nacional Cajas o la Reserva
Ecológica Cayambe-Coca, se han implementado mecanismos
de control con la cooperación de las comunidades locales,
lo que ha permitido la conformación de guardaparques
comunitarios. Se preve replicar esta experiencia en
otros Parques y Reservas del país y así incrementar
el personal existente en las áreas protegidas. (251)
| |
En
1989 se hizó una evaluación del Sistema de Areas
Protegidas, en la cual se analizaron los vacíos
y repeticiones en los siguientes aspectos:
1. Representatividad
de ecosistemas y ambientes
2. Cumplimiento
de los objetivos nacionales de conservación
3. Capacidad
de proveer usos, bienes y servicios (86)

|
|
3.
Diagnóstico
3.1.
Representatividad : omisiones mayores en el Sistema
Con
más de 17 % del territorio bajo alguna forma de protección,
la extensión del Sistema de Areas Protegidas en
el Ecuador se compara muy
favorablemente con otros países del continente (ver
Tabla) (136)
y la mayor
parte de las zonas de vida se encuentran representadas
por encima de la superficie recomendada por la UICN
(10 %), lo que en muchos casos puede justificarse
por razones ecológicas y prácticas.

Sin embargo, existe todavía un desbalance en la representatividad
del sistema. En particular, se observa una débil representación
de las zonas siguientes :
|
el
desierto tropical ;
la estepa espinosa montano bajo ;
el bosque seco tropical ; y
el páramo super húmedo alpino.
|
 |
| Asimismo
poseen poca cobertura : |
|
|
el matorral desértico pre montano
;
la estepa montana ;
el bosque muy seco tropical ;
el bosque seco montano bajo ;
el bosque pluvial montano bajo, el
bosque pluvial montano y el bosque pluvial
pre montano ; y
el bosque muy húmedo tropical. (251)
|
 |
3.2.
Ambivalencia del rol institucional del INEFAN
Además
del Sistema de Parques y de Reservas, el INEFAN también
tiene bajo su control el Patrimonio
Forestal del Estado, que cubre casi el 25 % del
territorio nacional y es constituido por tierras consideradas
aptas para la expansión de la frontera agrícola y
colonización, con la consecuente deforestación que
esto implica.
Así
observamos que por un lado, el INEFAN controla las
áreas protegidas y por otro, las áreas de explotación
maderera, dicotomía que ha redundado en desmedro de
las dos funciones, puesto que las responsabilidades
de los técnicos y empleados de la institución indistintamente
alternan entre responsabilidades de conservación y
explotación. (27)
Asimismo
se presentan varias deficiencias para un adecuado
manejo del Sistema en su conjunto, como la falta de
sistemas de información, ausencia de monitoreo, reducida
coordinación institucional, planes de manejo desactualizados,
escaso personal y limitados recursos económicos. (94)
Debido
a esas limitaciones y a la débil capacidad institucional
de las entidades estatales responsables (INEFAN e
instituciones anteriores), la situación actual de
las áreas naturales protegidas (con excepción del
Parque
Nacional Galápagos)
sigue caracterizándose por un grado incipiente de
infraestructura, manejo y desarrollo. Prácticamente
todas las áreas protegidas están afectadas por asentamientos
humanos y sometidas
a formas de aprovechamiento no compatibles con su
estatus legal (136),
de diverso tipo y magnitud
y muchas veces interrelacionados :
presiones
estatales (minería,
actividades
petroleras, construcción de carreteras, etc.)
;
presiones
empresariales (agrícolas,
forestales,
acuacultura,
minería
aurífera) y ;
presiones de las poblaciones rurales (colonización,
caza furtiva, tala
y quema, etc.) (251)
3.3.
Principales tipos de amenazas a las áreas protegidas
La
falta de una política nacional de gestión ambiental
genera conflictos en el manejo y administración de
las áreas protegidas. La Ley
Forestal y de Conservación de Areas Naturales y Vida
Silvestre, cuerpo jurídico que regula el manejo
de estas áreas, es irrespetada por otras entidades
estatales, las cuales otorgan, por ejemplo, concesiones
petroleras, mineras, camaroneras, en Parques Nacionales
y Reservas.
Sin
lugar a dudas, uno de los principales problemas para
la conservación de las áreas silvestres protegidas
y la causa fundamental para la pérdida de la biodiversidad
en el Ecuador, se relaciona con la destrucción de
los bosques y otros ecosistemas naturales. La tasa
anual de deforestación alcanza el 1,5 %, equivalente
a la pérdida de 200.000 has de bosques cada año (las
estimaciones, muy hipotéticas, varían entre 75.000
y 340.000 has/año). A este ritmo, se calcula que el
país estará casi completamente deforestado en el año
2030.
Las
áreas protegidas de la Amazonía, incluyendo la zona
baja de la Reserva
Ecológica Cayambe-Coca, comparten similitud de
problemas básicos : exploración y explotación
minera e hidrocarburífera, acción destructora de la
colonización espontánea y presencia insuficiente de
instituciones, con un predominio de las estatales.
(104)
Además,
las políticas nacionales
de colonización de la Amazonía han fomentado y
siguen promoviendo la expansión no planificada de
la frontera agrícola, la conversion de los bosques
naturales a pastos o cultivos y la invasión de las
áreas protegidas. La inseguridad en la tenencia
de la tierra acelera los procesos de deforestación
y debilita los regímenes indígenas de propiedad comunal,
los cuales tradicionalmente han fomentado la conservación
de los bosques naturales.
La
falta de coordinación entre las instituciones públicas
y entre éstas y las organizaciones
privadas que tienen injerencia en los recursos naturales,
limitan el adecuado manejo de las áreas protegidas.
De igual manera, la escasez de recursos financieros
y la falta de personal y equipo y, sobre todo, la
carencia de interés y apoyo del sector político y
la sociedad civil a las áreas protegidas, inciden
negativamente en la conservación de parques y reservas.
De
manera general, los problemas de conservación de las
áreas protegidas en el Ecuador se agudizan por el
desarrollo de obras de infraestructura sin estudios
de impacto ambiental, la existencia de propiedades
privadas en el interior de muchas áreas, el incremento
irracional del turismo sin una adecuada planificación,
la extracción de madera, la cacería y pesca furtivas,
la introducción de especies exóticas y los incendios
provocados por el ser humano. Muchos de estos conflictos
son el resultado de una angustiante situación de pobreza,
especialmente en las áreas rurales, factor preponderante
en la destrucción de los recursos naturales del país.
(251)
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