Autor: Stephane Pauquet


 

 

 

1. Introducción

2. El Sistema Nacional de Areas Protegidas (SINAP)

2.1. Reseña histórica

2.2. Conformación del SINAP

3. Política Nacional de Biodiversidad

4. Diagnóstico del SINAP

 


 

 

1. Introducción

 

 

 

 

De acuerdo con un estudio realizado en el 2000 por la Fundación Biocolombia, el país cuenta, en este momento, con 336 áreas protegidas, que cubren una superficie de 13.011.204 has correspondientes al 11,4 % del territorio nacional.

Sin embargo el 60% de las áreas han sido declaradas en categorías que no cuentan con una reglamentación o se definieron sin categoría alguna, dificultando las posibilidades de evaluación tanto de su aporte a la protección de los recursos naturales como del cumplimiento de los objetivos nacionales de conservación. Con respecto a su representatividad ecosistémica, el estudio determinó además que únicamente el 26 % de los distritos biogeográficos tienen una buena representatividad, mientras que los 64% restantes se encuentran sub- o no representados, incluyendo distritos en la región insular, la llanura del Caribe, la Orinoquia, la Amazonía y la Macarena.

Dentro de este conjunto de áreas protegidas, algunas cuentan con una declaración formal a nivel nacional (Sistema de Parques Nacionales Naturales), a nivel regional (áreas protegidas a cargo de las Corporaciones Autónomas Regionales – CAR), y a escala local (áreas protegidas declaradas por municipios y Reservas privadas). Exiten además otras figuras de ordenamiento territorial, que no necesariamente concluyen en la declaración de áreas protegidas pero que constituyen un aporte efectivo a la conservación, como son los resguardos indígenas quienes enmarcados en su cultura y prácticas tradicionales, definen zonas de protección y formas de manejo ambiental.

 

 

 

 

2. El Sistema Nacional de Areas Protegidas (SINAP)

 

2.1. Reseña histórica

La primera área natural protegida del país, la Reserva Nacional Serranía de la Macarena (hoy Parque Nacional), fue declarada por medio de la Ley N°52 de 1948 derivada de la Convención de Washington de 1941, con el objeto de “servir como Reserva Biológica Natural para estudios de ciencias naturales”.

La principal razón de la existencia de esta Reserva siendo la de facilitar la investigación científica en ciencias naturales, fue asignada a la Universidad Nacional de Colombia. La Ley no contempló ningún arbitrio financiero ni reglamento jurídico para la consecución de la finalidad que promulgó. En 1965, mediante Decreto N°2.963, el gobierno estableció los límites mínimos naturales de la Reserva, calculados en una superficie de 1.130.000 has. Para esta fecha, sus zonas limítrofes ya se encontraban ocupadas por colonos, campesinos de la región andina que habían huido del avance latifundista y de la violencia allí desatada. La Ley N°2 de 1959 introdujo nuevas categorías de manejo de los recursos naturales.

 

Como Zonas Forestales Protectoras y Bosques de Interés General se declararon 7 zonas de considerable extensión : Pacífico, Central, Río Magdalena, Sierra Nevada de Santa Marta, Serranía de los Motilones, Cocuy y Amazonía (art.1°). Toda adjudicación de tierras y explotación forestal dentro de los límites de estas zonas quedaba entonces sujeta a reglamentaciones del Ministerio de Agricultura. Por medio del Artículo 11, el gobierno quedó facultado para decretar la formación de Distritos de Conservación, donde se podía someter los predios a un plan individual de uso racional de la tierra, mediante acuerdo con los propietarios. También apareció por primera vez en la legislación nacional la categoría de Parque Nacional Natural (PNN) (art. 13°).

 

El Artículo 14 declaró de utilidad pública las zonas establecidas como Parques Nacionales, facultando al gobierno para expropiar las tierras y mejoras de particulares que en ellas existían. La ley estableció además que se declaren Parques Nacionales los nevados y las áreas que los circundan. Como primer Parque Nacional fue declarado en 1960 la Cueva de los Guácharos, en el extremo sur del departamento del Huila.

La creación del Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente (INDERENA) como órgano del Ministerio de Agricultura en 1968, llevó a la centralización de todas las funciones de creación, administración y manejo de las áreas naturales protegidas, y mediante acuerdo de la junta directiva en 1971 se promulgaron las primeras normas para tales fines.

 

En 1979, la UNESCO designó tres unidades de conservación como parte de su programa “El Hombre y la Biósfera” (MAB), dotando el país de esta importante figura de protección internacional :

  la Sierra Nevada de Santa Marta, que abarca el Parque Nacional Tayrona

  el Parque Nacional Tuparo

  el Cinturón Andino, que abarca los Parques Nacionales Puracé, Nevado del Huila y Cueva de los Guácharos.

 

En el afán de consolidar el sistema de planificación y gestión del SINAP asi como identificar y eliminar los vacíos de cobertura, en 1999, mediante elDecreto N°124 la coordinación del SINAP se confiere a una nueva institución : la Unidad Especial Administrativa del Sistema de Parques Nacionales Naturales (UAESPNN), adscrita al Ministerio del Medio Ambiente.

 

 

2.2. Conformación del SINAP

En la actualidad, el SINAP está conformado por 46 áreas, que cubren una extensión aproximada de 9.065.100 has (9,24 millones de acuerdo a otras fuentes), representando el 8,4 % del territorio nacional.                                                               

   

 

El SINAP contempla 6 diferentes categorías de manejo, a saber :

 

  Parques Nacionales Naturales : áreas de extensión que permita su autoregulación ecológica y cuyos ecosistemas en general no hayan sido alterados substancialmente por la explotación u ocupación humana, y donde las especies vegetales y animales, complejos geomorfológicos y manifestaciones históricas o culturales tienen valor científico, educativo, estético y recreativo nacional y para su perpetuación se somete a un régimen adecuado de manejo. En el país existen 33 Parques Nacionales Naturales, totalizando una superficie de 7.021.885 has.

  Reservas Naturales : áreas en las cuales existen condiciones primitivas de flora, fauna y gea y destinadas a la conservación, investigación y estudio de sus riquezas naturales. Existen en la actualidad 2 Reservas, abarcando un territorio de 1.947.500 has. 

  Santuarios de Fauna y Flora : áreas dedicadas a la preservación de especies de animales silvestres y especies o comunidades vegetales para conservar recursos genéticos de la fauna y flora nacional. En el país existen 9 Santuarios de Fauna y Flora, para una superficie total de 95.071 has.

  Areas Naturales Unicas : áreas que por poseer condiciones úespeciales de flora o gea es escenario natural raro. A la fecha existe solamente un ejemplar de esta categoría, de 640 has de superficie.

  Vías Parque : son fajas de terreno con carretera, que poseen bellezas panorámicas singulares o valores naturales o culturales, conservada con fines de educación y esparcimiento. Se ha declarado una única Vía Parque en el país, con una superficie de 21.000 has. (254)

 

A fin de fortalecer algunos aspectos relacionados con la gestión de las áreas colombianas, especialmente el manejo de la información, se elaboró el Sistema de Información de Parques Nacionales (SIPN), herramienta que busca consolidar una base de información para la planificación y seguimiento de actividades del Sistema, el cual todavía no se ha actualizado completamente. Por otro lado, se adecuó infraestructura para el desarrollo de actividades de ecoturismo, como centros de visitantes, senderos interpretativos y centros de información y atención al público. (214)

 

Página Web del SINAP

 

 

3. Política Nacional de Biodiversidad

 

 

4. Diagnóstico del SINAP

 

  Cobertura incompleta

En el SINAP están representadas la totalidad de las regiones y provincias biogeográficas terrestres del país, existiendo por lo menos un área protegida en cada una de ellas. Sin embargo, aún es incompleta la representatividad biogeográfica a nivel de distritos. No todos los ecosistemas amenazados se han incluido en las categorías de conservación y manejo, como el bosque seco tropical, algunos enclaves xerofíticos de los pisos cálido y montano, humedales forestales y montanos, sabanas y páramos.

Esto se debe en gran medida a que en la creación de las áreas del SINAP, no siempre se utilizó una aproximación metodológica, instrumentos o procedimientos adecuados para su delimitación y declaratoria. La gran mayoría de las áreas fueron establecidas desconociendo las características y procesos de todo orden de su entorno, reduciendo ampliamente desde un primer momento la posibilidad de su consolidación. Las áreas entre sí se concibieron y manejaron desde una perspectiva individual, propiciando el aislamiento y la falta de perspectiva del sistema. A pesar de ello, la ejecución de las actividades se facilitó debido en que la coordinación ha sido ejercida en forma centralizada, mientras que en la implementación de estas actividades se ha actuado descentralizadamente. (214)

 

  Falta de coordinación institucional

Pese a que existe una legislación definiendo los objetivos de conservación nacionales, casí no se implementa por falta de una estrategia detallada promovida por el Estado de manera coherente. Esto ha llevado a la generación de conflictos entre los diferentes ministerios sobre el uso de la tierra y derechos de propiedad, los que se han constituido en una de las principales amenazas al SINAP. Por otro lado, la organización general de la acción que ha sido aplicada a los diferentes planes de manejo elaborados en el país se caracteriza por su falta de uniformidad. La variabilidad en la interpretación de tal organización trae como principal consecuencia un ambiente de trabajo confuso y, en definitiva, una plataforma propicia para la improvisación. (254)

 

  Insuficiente financiamiento y capacidad de gestión

Uno de los aspectos que más claramente ha incidido en la dificultad para lograr una adecuada gestión del SINAP, ha sido la carencia de recursos financieros asi como la poca definición de instrumentos de gestión, tales como la planificación, la ejecución, el seguimiento y la evaluación, tanto a nivel de cada unidad como del sistema en su globalidad. La planta del personal se mantuvo prácticamente constante a lo largo de los últimos 10 años de gestión de la División de Parques Nacionales, a pesar del importante incremento de la superficie protegida en la Amazonía. (214)

 

  Problemas en las zonas aledañas a las áreas protegidas 

Uno de los mayores problemas que enfrenta el SINAP se radica en que la mayoría de las áreas protegidas amazónicas están situadas entre polos de desarrollo, por lo que muchas veces enfrentan procesos de colonización y el avance de la frontera agrícola. En forma menos preocupante, pero igualmente factor de conflictos con los objetivos de conservación del SINAP, es el hecho que muchas de las áreas están constituidas por territorios ocupados por comunidades indígenas, ya sean resguardos formales o territorios con ocupación tradicional.

La situación con las poblaciones indígenas anteriormente no impedía la influencia gubernamental en el manejo de dichos territorios, pero actualmente se ha tornado conflictiva con la nueva legislación en la materia, donde se da autonomía a las comunidades indígenas en el manejo de sus territorios. Por otra parte, la guerilla ha logrado captar algunos indígenas dentro de sus filas y en cierta forma ha apoyado sus reivindicaciones, como por ejemplo, haciendo respetar los linderos de resguardos, ejerciendo control sobre los paramilitares, prohibiendo el consumo de bazuco y regulando el comercio de la coca. La presencia tanto de la guerilla como de los paramilitares y los narcotraficantes, ha impuesto situaciones nuevas para las comunidades, lo que exige nuevas estrategias para su manejo y convivencia.

 

La presión humana externa sobre las áreas protegidas amazónicas, especialmente en el extremo sur del país (Parques Nacionales Amacayacu y Cahuinarí y Reservas Nacionales Nukak y Puinawai), ha sido de diversa índole. Por ejemplo, entre 1940 y 1952 se produjo la extracción de caucho por parte de colombianos y peruanos ; de 1960 a 1967, se produjo la cacería intensiva del perro de agua ; de 1969 a 1974, la cacería intensiva del jaguar y el tigrillo, y por último, la extracción maderera. A partir de la década de los 80, por falta de implementación de planes de manejo en las zonas de amortiguación, la presión se centró en la caza ilícita, la extracción forestal, el cultivo de coca, la minería y la captura de tortugas. (214)

Asimismo, la falta de una política de reforma agraria ha llevado a la utilización de las reservas forestales para cubrir la demanda de tierra, lo cual ha resultado en la sustracción de 20 % de las reservas forestales creadas por la Ley N°2 de 1959 con fines de colonización. (180)