En
Chile, las áreas silvestres que cuentan con una protección
legal cuyo objetivo primordial es la conservación
del Patrimonio Natural están representadas principalmente
por los Parques Nacionales, Reservas Nacionales y
Monumentos Naturales del Sistema Nacional de Areas
Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), dependiente
de la Corporación Nacional
Forestal (CONAF) ; por los Santuarios
de la Naturaleza establecidos por el Consejo
de Monumentos Nacionales y por los Parques
y Reservas Marinas dependientes del Servicio
Nacional de Pesca (SERNA-PESCA).

Otros
instrumentos legales que pueden apoyar la conservación
y protección de áreas naturales han sido definidos
para situaciones específicas y no necesariamente centrados
en la conservación de la biodiversidad. Tal es
el caso por ejemplo, de los distritos de conservación
de suelos, bosques y aguas que se han definido para
evitar la erosión o recuperar terrenos erosionados,
los lugares de interés histórico o científico que
define el Código de Minería, o las áreas de protección
turística, entre otros. (49)
1.
Historia de la creación del SNASPE
2.
La Corporación Nacional Forestal (CONAF)
3.
Base legal y financiamiento
4.
Criterios
de selección de las áreas protegidas
5.
Poblaciónes indígenas en las áreas protegidas
6.
Diagnóstico del SNASPE
7.
Diagnóstico
de la CONAF
8.
Sitios
prioritarios para la conservación
1.
Historia
de la creación del SNASPE
La
Ley Forestal de 1872 constituyó la primera expresión
jurídica orientada a la aplicación del concepto de
áreas dedicadas a la protección de la diversidad biológica
y el patrimonio natural en el país, sustrayéndolas
del proceso generalizado de explotación destructiva
que era común en aquella época.
A
pesar de la existencia de ese instrumento jurídico,
debieron pasar 35 años antes de que se creara, en
1907, la Reserva Forestal “Malleco”, considerada la
primera Area Silvestre Protegida de Chile. Esa zona
de la provincia de Malleco cumplió los requisitos
esenciales para ser considerada como tal : tenía
límites legalmente definidos, funcionarios encargados
de su administración y un equipo de personal en terreno,
responsable de hacer realdad las disposiciones de
protección contempladas en la legislación, que de
otro modo hubiesen sido letra muerta, como muchas
otras adoptadas desde el período colonial.
Este
primer paso hacia la conservación de muestras del
patrimonio natural chileno fue seguido en 1912 por
la creación de las Reservas Forestales “Villarrica”,
“Alto Bío-Bío” y “Llanquihue”.

En
1925 es promulgada la Ley
de Bosques y basados en ella, se crea el primer
Parque Nacional con el nombre de “Benjamín Vicuña
Mackenna”, de corta duración ya que fue desafectado
4 años más tarde. El primer Parque Nacional que perdura
hasta la actualidad se crea en 1926 : el “Parque
Nacional Vicente Pérez Rosales”, el más antiguo
al nivel nacional y la tercera área protegida más
antigua de América Latina, con una superficie inicial
de 135.000 has.
En
1935 la creación de Parques Nacionales llegó hasta
la isla de Pascua y el Archipiélago de Juan Fernández,
extendiéndose a todos los ambientes del país, incluidos
los archipiélagos australes, la zona de clima mediterráneo,
el desierto nortino y las alturas andinas, al mismo
tiempo que de declaran 7 nuevas Reservas Forestales.
Entre
los años 1945 y 1957 decae sensiblemente la creación
de nuevas unidades, con sólo 4 Parques Nacionales
y 2 Reservas Forestales. Posteriormente, entre los
años 1958 y 1969 se produce una gran actividad con
la creación de 24 Parques Nacionales y 22 Reservas
Forestales.
Si
bien hasta los años 60 diversos organismos interactuaron
en la creación de las áreas protegidas del país, la
ratificación de la Convención de Washington en 1967,
y la creación de la CONAF
en 1974, dieron inicio a un profundo proceso de ordenación
y ajustes. Desde 1970 a la fecha se pueden distinguir
2 procesos, uno de creación de nuevas unidades y otro
de reclasificación, desafectación y fusión de unidades,
existiendo en la actualidad 48 Reservas Nacionales,
32 Parques Nacionales y 13 Monumentos Naturales que cubren una superficie total de 14,5 millones de hectáreas (el
19 % de la extensión de Chile continental). (25),
(51),
(94)

2. La Corporación Nacional Forestal
(CONAF)
3.
Base legal y financiamiento
Las
principales disposiciones legales relativas a la creación,
tuición y administración del denominado Sistema Nacional
de Areas Silvestres Protegidas del Estado están incluídas
en los siguientes textos :
a) Ley
de Bosques, Decreto N°4.363 de 1931 del Ministerio
de Tierras y Colonización.
b) Convención
de Washington, Decreto Supremo N°531 de 1967 del
Ministerio de Relaciones Exteriores.
c)
Decreto
Ley N°1.939 de 1977.
d) Ley
N°18.362 de 1984, que crea el Sistema Nacional
de Areas Silvestres Protegidas del Estado. (Regirá
al entrar en vigencia la Ley 18.348 que crea la Corporación
Nacional Forestal y de Protección de los Recursos
Naturales Renovables).
e)
Ley
N°18.768 de 1988, art. 85°. (52)
El
financiamiento
de la administración del SNASPE corresponde fundamentalmente
al Estado. A pesar de ello, el presupuesto asignado
a la CONAF no permite un óptimo desempeño en sus labores,
observándose carencias en los recursos humanos, materiales
y en la infraestructura. Por otro lado, el desarrollo
económico alcanzado por el país, ha prácticamente
impedido su acceso a fondos externos, como canje
de deuda por naturaleza. Por ello para el futuro
se prevé que se mantendrá como única fuente permanente
de financiamiento, los recursos provenientes del Estado.
(94)
4.
Criterios
de selección de las áreas protegidas
5.
Poblaciones asentadas en las áreas protegidas

El
SNASPE denombra 7 Parques Nacionales, 7 Reservas Nacionales,
2 Monumentos Naturales, más un Parque Nacional y una
Reserva Nacional en proceso formal de creación que
registran asentamientos humanos internos o aledaños,
lo que involucra a un 10,93 % de la superficie del
Sistema actual
(1.585.436 has). (71)
En
el año 2000 la población total estimada relacionada
con áreas
protegidas era de aproximadamente
17.000 habitantes, distribuida en las diferentes categorías
de la manera siguiente :
Presencia indígena por categoría de manejo
|
Categoría
de manejo
|
N°
Unidades
|
Superficie
total
|
N°
Unidades relacionadas
|
N°
Población indígena
|
Superficie
unidades con presencia indígena
|
|
Parques
Nacionales
|
32
|
8.759.192
|
7
|
7.484
|
690.124
|
|
Reservas
Nacionales
|
47
|
5.347.512
|
7
|
8.932
|
504.927
|
|
Monumentos
Naturales
|
13
|
17.671
|
2
|
98
|
11.388
|
|
Proyecto
P.N. Licancabur*
|
1
|
173.000
|
1
|
527
|
173.000
|
|
Proyecto
R.N. Alto Loa*
|
1
|
262.143
|
1
|
146
|
262.143
|
|
TOTAL
|
94
|
14.503.375
|
18
|
17.187
|
1.585.439
|
|
Fuente
: CONAF.
2000. Diagnóstico preliminar
Marzo 2000. In Conservación
y desarrollo indígena : hacia una vinculación
positiva en áreas protegidas. Corporación
Nacional Forestal, Región de Antofagasta :
Chile.
|
*Unidades
en proceso de creación cuya concreción se encuentra
supeditada a los acuerdos que puedan establecerse
con comunidades indígenas, el Ministerio de Bienes
Nacionales, CONADI y CONAF.
6.
Diagnóstico
del SNASPE
Si
bien existe un 19 % del territorio nacional bajo regimen
de protección, debe considerarse que un tercio de
este procentaje corresponde a zonas de altas cumbres,
glaciares u otras zonas desprovistas de vegetación.
Existe una sub-representación de los ecosistemas de
bosques templados, en los cuales, desde el punto de
vista de los endemismos de géneros y especies vegetales
se encuentra la mayor biodiversidad del país (49).
Otros sectores subrepresentados son el desierto y
las zonas áridas.
(25)
Debido
a su insuficiente representatividad ecológica y distribución
territorial, diversos estudios estiman que la superficie
que abarca el SNASPE debería aumentar en alrededor
de un 15 %.
El
principal déficit
de cobertura del Sistema se concentra en las zonas
norte y central, ya que la mayor concentración de
áreas
protegidas se encuentra
en las XI y XII regiones con 23 áreas y una superficie
de 9.759.424 ha correspondiente
al 69 % de la superficie protegida del SNASPE. En
términos de superficie, del total de 92 áreas
protegidas, las 69 áreas
restantes del SNASPE que se encuentran en otras regiones
del país representan sólo poco más de 4 millones de
hectáreas.
Existe
una importante disparidad en la distribución del número
de unidades del SNASPE y de su superficie en la zona
del bosque templado (VI a XII regiones). Precisamente
en las regiones centrales (VI a VIII), que son las
que presentan menos unidades, existe la mayor biodiversidad
del país (ver
Tabla) Esta situación está dada básicamente por
2 razones : la escasez de terrenos fiscales y
el grave deterioro de los pocos remanentes de los
ecosistemas de las regiones centrales, que es donde
se concentra la mayor proporción de la población humana.
(25)
Considerando
los grupos mejor conocidos, se observa que el 61 %
de las aves, el 68 % de los mamíferos y el 90 % de
los árboles y arbustos que se han descrito
hasta hoy están bajo protección en alguna unidad del
sistema. Sin embargo, esta realidad tiene limitantes
serias en cuanto a proteger aquellas especies que
más lo requieren como son aquellas con problemas de
conservación : sólo están representadas en el sistema
alrededor de un 50 % de las especies con problemas.
Es interesante hacer notar que las especies en peligro
y las especies raras son las menos representadas con
porcentajes menores de un 40 %.
Sobre
las 93 unidades del SNASPE existentes, en 1999 todavía
sólo 43 cuentaban con Plan
de Manejo en 1999, correspondiente al 47 % del
Sistema. A esto debe agregarse el escaso conocimiento
de la diversidad biológica en las áreas silvestres
protegidas.
El
financiamiento
que el Estado destina a las áreas silvestres protegidas
es muy insuficiente. Este ha sido históricamente insuficiente
para un buen manejo y administración de las mismas.
Las actividades que realiza el SNASPE dependen fundamentalmente
de fondos fiscales, de los cuales un 65 % va al personal,
un 19 % a bienes y servicios y un 16 % a las inversiones.
Desde
el punto de vista de la administración de las unidades,
aunque algunas de ellas cuentan con la cantidad de
personal necesario para una adecuada gestión, otras
carecen de personal, muchas veces en forma total.
Algunas unidades cuentan con un mínimo de personal
que alcanza sólo para atender las necesidades básicas,
atender al público y muchas veces a dar protección
sólo a un sector de la unidad. De las 93 unidades
del SNASPE, sólo 64 cuentan con personal permanente.
Se cuenta además con el problema de deserción
de guardaparques.
El
Codigo Minero, en su artículo 17, permite la exploración
y explotación minera en las áreas protegidas y el
Código de Aguas, la transacción de las aguas en forma
separada a las tierras. Asimiso grandes proyectos
de infraestructura como centrales hidroeléctricas,
tendidos de alta tensión, oleoductos, gasoductos y
caminos son autorizados dentro de áreas protegidas
y en sus zonas de influencia, a pesar de la aplicación
del Sistema
de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
En
gran parte debido al número limitado de guardaparques
en las áreas protegidas, la falta de educación de
las comunidades locales y la carencia de financiamiento
para fiscalización y control, se presentan problemas
de degradación y destrucción por tala, pastoreo y
recolección de leña ilegal, caza furtiva, introducción
de especies exóticas, incendios, y contaminación por
desechos sólidos.
Muchas
unidades cuentan con la presencia de propiedades privadas
y de ocupantes ilegales dentro de su territorio, cuyas
actividades interfieren negativamente en su conservación.
Datos de 1989 señalan la existencia de aproximadamente
272 predios privados que abarcaban 484.653 has y 303
predios de ocupantes ilegales que correspondían a
202.648 has, lo que dejaba un 5 % de las áreas protegidas
del Estado en manos privadas. (49)
Por
ende, quizás el mayor problema de manejo que enfrentan
las áreas protegidas
de Chile se relaciona con el tema indígena, ignorado
durante mucho tiempo, y que
se presenta hoy en día con una serie de problemas
de carácter tanto local como institucional.
7.
Diagnóstico
de la CONAF
8.
Sitios
prioritarios para la conservación
|