Autor: Stephane Pauquet


 

 

1. Desarrollo y recursos naturales

2. Uso actual del suelo 

3. Aspectos demográficos

4. Política ambiental 

 

 


 

 

1. Desarrollo y recursos naturales

 

La naturaleza del territorio chileno ha sido sometida históricamente a presiones de la intervención humana en forma poco armónica con sus recursos, acumulando así grandes pasivos ambientales (erosión de los suelos, contaminación de aguas, pérdida de hábitats, etc.). Más aún que la importante explotación minera llevada a cabo desde finales del siglo pasado, la agricultura y la actividad forestal han sido y son grandes responsables en este negativo proceso de deterioro : a la diversidad de formaciones forestales existentes en el país se asocia también una gran variedad de tipos de intervención silvícola a los cuales éstas son sometidas (91). Esto se ha visto reflejado, entre otros componentes del entorno, en la distribución y abundancia de la fauna silvestre. La alteración de sus hábitats y la persecución directa de ejemplares de variadas especies, han llevado a muchas de ellas a situaciones críticas de amenaza. (145)

Los temas recurrentes en la historia forestal de Chile han sido la explotación irracional de los bosques nativos, la degradación de los suelos, las quemas e incendios forestales, la escasa fiscalización y la búsqueda de la sustentabilidad en el aprovechamiento de los recursos forestales. Aspectos que se han tratado de abordar por medio de múltiples leyes, decretos y/o reglamentos ; sin embargo, los resultados obtenidos no han sido del todo satisfactorio y la protección y conservación del recurso forestal continua en una suerte de incertidumbre. (125)

 

Asimismo, el proceso de crecimiento económico continuado desde 1984 ha producido enormes cambios que han alterado no sólo la geografía y los paisajes del país, sino aún sus personas y las costumbres. A partir de ese año, y hasta 1988, la economía del país ha crecido en forma sostenida a una tasa promedio cercana al 7 % (PIB). Si bien la progresión de la economía en los años 90 fue moderada, se ha mantenido a una tasa promedia mayor a la de los países vecinos. (198)

 

 

2. Uso actual del suelo 

 

El territorio chileno se reparte entre bosques (20,8 %), desiertos (32,5 %) praderas y matorrales (27,2%). Los diferentes usos del suelo y superficies que representan se detallan en la tabla siguiente :

 

Uso actual del suelo
Superficie (Has)
% Nacional

Areas urbanas e industriales

Terrenos agrícolas

Praderas y matorrales

Bosques

Humedales

Areas desnudas

Nieves

Cuerpos de agua

Areas no reconocidas

181.420

 3.805.784

20.506.615

15.647894

 4.496.071

24.529.190

 4.641.730

 1.211.579

 

0,2

  5,0

27,2

20,8

  6,0

32,5

  6,2

  1,6

  0,5

TOTAL
75.409.035
100
Fuente : CONAF/CONAMA/BIRF. 1997. Catastro y evaluación de los recursos vegetacionales de Chile. Santiago de Chile. 12 pp.

 

 

               

 

 

3. Aspectos demográficos

 

Indicadores demográficos

Población (miles, 2000)

15,153

Crecimiento de población (% anual)

1,15

Esperanza de vida al nacer (años)

75,4

Grado de urbanización (%)

85

Analfabetismo (% de la población)

4,8

Pobreza (% de la población por debajo de la linea de pobreza)

22,0

Desempleo (% de la población activa)

9,0

 

                                   

 

4. Política ambiental 

 

Con la asunción del nuevo gobierno en Marzo de 1990, se produjo un cambio de proporciones en el modo de encarar el problema de la protección de los recursos naturales en el país. Sólo por citar un ejemplo, el primer decreto supremo promulgado por el nuevo Gobierno fue para declarar a árbol nacional, el Pehuén o Araucaria (Araucaria araucana) como Monumento Nacional, prohibiendo en forma indefinida su corta, comercialización y exportación (Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna – CITES). (147)

Desde esta época el gobierno tiene como base conceptual de su política ambiental el desarrollo sustentable, con el objeto de buscar conciliar el desarrollo económico con la protección del medio ambiente, en un marco de equidad social y transparencia pública.

El proceso de definición de la política ambiental en Chile, reconoce durante los dos últimos años, dos documentos aprobados por el Consejo Directivo de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), integrado por los ministros con competencia ambiental sectorial, asesores directos del Presidente de la República, lo que les da el carácter de documentos oficiales del gobierno.

 

El primero, de 1998, denominado “Una Política Ambiental para el Desarrollo Sustentable”, recoge la experiencia del corto camino en la materia y avanza en la definición de objetivos y estrategias en dos frentes constitucionales :

 

Por una parte, en la conservación del patrimonio ambiental, definida como el uso y aprovechamiento racionales o la reparación de los componentes del medio ambiente, especialmente aquellos propios del país, que sean únicos, escasos o representativos, con el objeto de asegurar su permanencia y capacidad de regeneración, y por otra parte, en la preservación de la naturaleza, entendida como el conjunto de políticas, planes, programas, normas y acciones destinados a asegurar la mantención de las condiciones que hacen posible la evolución y el desarrollo de las especies y de los ecosistemas del país.

A través de ambos frentes, procura la sustentabilidad ambiental del proceso de desarrollo, comprometiendo en la agenda ambiental del Gobierno, a profundizar las acciones emprendidas hasta entonces y tomar posición frente a las materias ambientales no resueltas aún, destacando, entre ellas, la gestión del patrimonio natural renovable, uno de cuyos componentes, son los recursos forestales.

 

El segundo documento, de enero del año 2000, denominado “Una política ambiental para el uso sustentable del patrimonio natural renovable”, establece objetivos de mediano y largo plazo, destacando las líneas de acción que deberán orientar la gestión ambiental del país durante los proximos años, destacándose para el interés público las medidas que se tomarán para superar las amenazas al bosque nativo por sobreexplotación y la carencia de medidas adecuadas para su protección.  

 

La incorporación del bosque nativo a la producción seguirá así dos líneas claras de políticas, instrumentos y acciones. A saber :

 

a.  Una orientación básica hacia el tratamiento cuidadoso, con gran sentido ambiental, de los bosques, que garantice la preservación y la protección de la naturaleza, la biodiversidad y los ecosistemas. Tarea fundamental será completar el Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas del Estado, considerando la participación privada, e identificando con claridad las áreas cuya cubierta vegetal deberá ejercer funciones preferentemente protectoras.

b.  El manejo del bosque nativo con fines productivas y con el propósito de realizar cosechas y periódicas. Para ambas líneas se establecerán instrumentos diferenciados, el Acuerdo de Conservación en el primer caso y el Plan de Manejo, seriamente concebido, en el segundo. La realización de un Catastro que muestre la realidad y las potencialidades del bosque nativo, así como la Modernización Institucional y una ágil Normativa legal marco, son necesidades urgentes para estos fines. (113)

 
 
 
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