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1.
Desarrollo y
recursos naturales
2.
Uso actual del suelo
3.
Aspectos demográficos
4.
Política ambiental
1.
Desarrollo y recursos naturales
La
naturaleza del territorio chileno ha sido sometida
históricamente a presiones de la intervención humana
en forma poco armónica con sus recursos, acumulando
así grandes pasivos ambientales (erosión de los suelos,
contaminación de aguas, pérdida de hábitats, etc.).
Más aún que la importante explotación minera llevada
a cabo desde finales del siglo pasado, la agricultura
y la actividad
forestal
han sido y son grandes responsables en este negativo
proceso de deterioro : a
la diversidad de formaciones forestales existentes
en el país se asocia también una gran variedad de
tipos de intervención silvícola a los cuales éstas
son sometidas (91).
Esto
se ha visto reflejado, entre otros componentes del
entorno, en la distribución y abundancia de la fauna
silvestre. La alteración de sus hábitats y la persecución
directa de ejemplares de variadas especies, han llevado
a muchas de ellas a situaciones críticas de amenaza.
(145)

Los
temas recurrentes en la historia forestal de Chile
han sido la explotación irracional de los bosques
nativos,
la degradación de los suelos, las quemas e incendios
forestales, la escasa fiscalización y la búsqueda
de la sustentabilidad en el aprovechamiento de los
recursos forestales. Aspectos que se han tratado de
abordar por
medio de múltiples leyes,
decretos y/o reglamentos
; sin embargo, los resultados obtenidos no han sido
del todo satisfactorio y la protección y conservación
del recurso forestal continua en una suerte de incertidumbre.
(125)
Asimismo,
el proceso de crecimiento económico continuado desde
1984 ha producido enormes cambios que han alterado
no sólo la geografía y los paisajes del país, sino
aún sus personas y las costumbres. A partir de ese
año, y hasta 1988, la economía del país ha crecido
en forma sostenida a una tasa promedio cercana al
7 % (PIB). Si bien la progresión de la economía en
los años 90 fue moderada, se ha mantenido a una tasa
promedia mayor a la de los países vecinos. (198)
2.
Uso actual del suelo
El
territorio chileno se reparte entre bosques (20,8
%), desiertos (32,5 %) praderas y matorrales (27,2%).
Los diferentes usos del suelo y superficies que representan
se detallan en la tabla siguiente :
|
Uso
actual del suelo
|
Superficie
(Has)
|
%
Nacional
|
|
Areas
urbanas e industriales
Terrenos
agrícolas
Praderas
y matorrales
Bosques
Humedales
Areas
desnudas
Nieves
Cuerpos
de agua
Areas
no reconocidas
|
181.420
3.805.784
20.506.615
15.647894
4.496.071
24.529.190
4.641.730
1.211.579
|
0,2
5,0
27,2
20,8
6,0
32,5
6,2
1,6
0,5
|
|
TOTAL
|
75.409.035
|
100
|
| Fuente
: CONAF/CONAMA/BIRF.
1997. Catastro y evaluación de los recursos
vegetacionales de Chile. Santiago de Chile.
12 pp. |

3.
Aspectos demográficos
|
Indicadores
demográficos
|
|
Población
(miles, 2000)
|
15,153
|
|
Crecimiento
de población
(% anual)
|
1,15
|
|
Esperanza
de vida al nacer (años)
|
75,4
|
|
Grado
de urbanización (%)
|
85
|
|
Analfabetismo
(% de la
población)
|
4,8
|
|
Pobreza
(% de la población por debajo de la linea
de pobreza)
|
22,0
|
|
Desempleo
(% de la población activa)
|
9,0
|
4.
Política ambiental
Con
la asunción del nuevo gobierno en Marzo de 1990, se
produjo un cambio de proporciones en el modo de encarar
el problema de la protección de los recursos naturales
en el país. Sólo por citar un ejemplo, el primer decreto
supremo promulgado por el nuevo Gobierno fue para
declarar a árbol nacional, el Pehuén o Araucaria (Araucaria
araucana) como Monumento
Nacional, prohibiendo en forma indefinida su corta,
comercialización y exportación (Apéndice I de la Convención
sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas
de Flora y Fauna – CITES). (147)
Desde
esta época el gobierno tiene como base conceptual
de su política ambiental el desarrollo
sustentable, con el objeto de buscar conciliar
el desarrollo económico con la protección del medio
ambiente, en un marco de equidad social y transparencia
pública.
El
proceso de definición de la política ambiental en
Chile, reconoce durante los dos últimos años, dos
documentos aprobados por el Consejo Directivo de la
Comisión
Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), integrado
por los ministros con competencia ambiental sectorial,
asesores directos del Presidente de la República,
lo que les da el carácter de documentos oficiales
del gobierno.
El
primero, de 1998, denominado “Una Política Ambiental
para el Desarrollo Sustentable”, recoge la experiencia
del corto camino en la materia y avanza en la definición
de objetivos y estrategias en dos frentes constitucionales :
Por una parte, en la conservación del patrimonio ambiental,
definida como el uso y aprovechamiento racionales
o la reparación de los componentes del medio ambiente,
especialmente aquellos propios del país, que sean
únicos, escasos o representativos, con el objeto de
asegurar su permanencia y capacidad de regeneración,
y por otra parte, en la preservación de la naturaleza,
entendida como el conjunto de políticas, planes, programas,
normas y acciones destinados a asegurar la mantención
de las condiciones que hacen posible la evolución
y el desarrollo de las especies y de los ecosistemas
del país.
A
través de ambos frentes, procura la sustentabilidad
ambiental del proceso de desarrollo, comprometiendo
en la agenda ambiental del Gobierno, a profundizar
las acciones emprendidas hasta entonces y tomar posición
frente a las materias ambientales no resueltas aún,
destacando, entre ellas, la gestión del patrimonio
natural renovable, uno de cuyos componentes, son los
recursos
forestales.
El
segundo documento, de enero del año 2000, denominado
“Una política ambiental para el uso sustentable del
patrimonio natural renovable”, establece objetivos
de mediano y largo plazo, destacando las líneas de
acción que deberán orientar la gestión ambiental del
país durante los proximos años, destacándose para
el interés público las medidas que se tomarán para
superar las amenazas al bosque nativo por sobreexplotación
y la carencia de medidas adecuadas para su protección.
La
incorporación del bosque nativo a la producción seguirá
así dos líneas claras de políticas, instrumentos y
acciones. A saber :
a.
Una orientación básica hacia el tratamiento
cuidadoso, con gran sentido ambiental, de los bosques,
que garantice la preservación y la protección de la
naturaleza, la biodiversidad y los ecosistemas. Tarea
fundamental será completar el Sistema Nacional de
Areas Silvestres Protegidas del Estado, considerando
la participación privada, e identificando con claridad
las áreas cuya cubierta vegetal deberá ejercer funciones
preferentemente protectoras.
b.
El manejo del bosque nativo con fines productivas
y con el propósito de realizar cosechas y periódicas.
Para ambas líneas se establecerán instrumentos diferenciados,
el Acuerdo de Conservación en el primer caso y el
Plan de Manejo,
seriamente concebido, en el segundo. La realización
de un Catastro
que muestre la realidad y las potencialidades del
bosque nativo, así como la Modernización Institucional
y una ágil Normativa legal marco, son necesidades
urgentes para estos fines. (113)
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