|
La
conservación del medio ambiente y de la naturaleza
son temas relativamente recientes en Bolivia, donde
ha sido muy notoria la falta de una adecuada información
sobre la importancia, el valor y el sentido práctico
de la conservación de los recursos naturales
y las áreas protegidas. Tratándose de
un tema novedoso para el país, el apoyo político
para la conservación de la naturaleza es aún
incipiente. Sin embargo, es evidente la preocupación
de la gente por el uso y manejo de los recursos naturales
y su paulatino agotamiento. (247)
Esta
situación, agudizada por la crónica
debilidad de las instituciones a cargo del manejo
de las áreas protegidas ha motivado en las
dos últimas décadas la llegada al país
y la creación de diversos
grupos conservacionistas, preocupados por la condición
y el destino del Sistema
Nacional de Areas Protegidas (SNAP).
En
1997 estos esfuerzos se vieron reforzados por la creación
del Servicio Nacional
de Areas Protegidas (SERNAP), primera agencia
gubernamental independiente encargada del SNAP con
presupuesto autónomo, rápidamente complementado
por fondos del GEF.
Sin
embargo, la situación compleja en la cual se
encuentra actualmente el país, conformada por
un débil crecimiento económico, dificultades
para incrementar la inversión y un contexto
internacional complejo y competitivo, hace temer un
retroceso en los logros alcanzados hasta la fecha,
considerando en particular que la producción
minera e hidrocarburífera continuará
siendo el pilar fundamental de la economía
nacional. (175)
Si
además se toman en cuenta los problemas estructurales
que enfrenta el país tales como la precariedad de
los empleos, las malas condiciones de trabajo e inserción
laboral y el índice de formación de recursos humanos
de los más bajos del continente, características que
afectan negativamente a la estabilidad, reducen la
productividad y reproducen la pobreza,
todo ello conllevando inexorablemente a una utilización
irracional de los recursos naturales, se desprende
que la conservación en Bolivia enfrenta severos obstáculos.
(168),
(148)
1.
Distribución
de la población en el territorio
2.
Demografía
3.
Los reacomodos de la estructura productiva
4.
Uso actual del suelo
5.
Desarollo de la Amazonia
6.
Conclusiones
1.
Distribución de la población en el territorio
Se
han identificado varios desequilíbrios en la ocupación
del territorio nacional :
Desarrollo
económico insuficiente y distorsionado ;
Baja
oferta de empleo productivo ;
Bajo
nivel de integración y ocupación territorial ;
Acentuada
debilidad política institucional, departamental y
nacional ;
Uso
irracional de los recursos naturales y desconocimiento
del potencial de manejo sostenible ;
Baja
densidad demográfica, alta dipersión poblacional,
asentamientos humanos no planificados, falta de ciudades
intermedias ;
Desarrollo
de agricultura, ganadería extensiva y no intensiva.
(208)
Durante
la época precolonial, en la región occidental del
país (Altiplano), se establecieron diversas culturas,
con desarrollo de sistemas de producción y tecnología
adecuadas a las condiciones del medio. En consecuencia
es la región que mayor degradación presenta, en la
vegetación, el suelo y las condiciones de producción.
Actualmente más del 60 % de la población nacional
habita esta región que presenta condiciones mínimas
de producción, con crecientes márgenes de pobreza
y es eminentemente expulsora, con migración interna
(Santa Cruz, Cochabamba y otras ciudades) y externa
(Argentina). Esta región presenta 376.000 km2
(63 % del total) con erosión fuerte a muy grave y
418.000 km2 (90 %) muestra rasgos de erosión
hídrica. Los índices de desertificación son de moderada
a grave, en una superficie de 336 km2.
La
otra región representativa corresponde a la zona receptora
de la mayoría de los migrantes, las tierras bajas
en el sector oriental del país, que comprenden 440.000
km2 de bosque (57 % del área total de la
región), una población de 2.100.000 habitantes (Censo
de 1992), conformada por población indígena, colonos
y empresarios dedicados a actividades agroindustriales,
madereras y ganaderas. Mayormente debida a la actividad
agroindustrial, la tasa anual de deforestación en
esta región es de 160.000 has/año. (175)
Si
se sigue con este ritmo, de una superficie inicial
de bosques de 595.662 km2, existiría una
deforestación total acumulada de 23.798 km2
en el año 2020 y 47.596 km2 en el año 2050,
lo cual corresponde al 8 % del total. (163)
2.
Demografía
El
alto crecimiento demográfico (2,65 % por año), ha
producido dos fenómenos por
efecto de los cambios en la distribución de la población :
la urbanización
y
la dispersión de la población.


El
proceso de urbanización que experimenta Bolivia, en
comparación al resto de países latinoamericanos, es
todavía de nivel relativamente bajo. No obstante,
el ritmo de crecimiento de la población urbana es
acelerado. Lo singular del caso nacional es que no
presenta la primacía de un solo centro urbano, mas
bien la población urbana esta distribuida entre los
departamentos del eje central, donde
empiezan a configurarse áreas metropolitanas,
(departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz)
(175).
En estas ciudades capitales del eje urbano se distribuye
el 60 % de toda la población urbana del país, y existe
una relativa tendencia a la consolidación de centros
urbanos intermedios, más notoria en el Oriente.
Entre
los más importantes factores de expulsión de los campesinos
de sus lugares de origen están los procesos de fragmentación
y minifundización de la propiedad campesina en las
comunidades rurales del Occidente, así que la intensificación
del uso del suelo, que a su vez repercuta en el deterioro
de los rendimientos y en caídas graduales de los aportes
de la producción campesina en la oferta nacional de
alimentos.
Pese
a que los Llanos Orientales se han convertido en los
principales receptores de población de las tierras
altas, ésta ha tenido como destino principal la ciudad
de Santa Cruz o algún centro poblado intermedio, en
tanto que una menor proporción de los migrantes se
ha establecido en las áreas rurales de colonización,
que también han ejercido una influencia en el destino
de la población migrante.
La
disminución de la migración a las áreas rurales de
las Tierras Bajas se explica por una serie de factores,
entre los cuales se destacan la supresión del gasto
público para el establecimiento de asentamientos de
colonización en un contexto en el que la entrega de
tierras a propietarios medianos y grandes se incrementó
considerablemente, lo que ha hecho más difícil el
acceso a la tierra para los potenciales migrantes,
los ingresos menos atractivos del cultivo de la coca
y el arroz, y la menor demanda temporal de mano de
obra de la empresa mecanizada. (206)
Informe
“Aspectos de la población en Bolivia”
3.
Los reacomodos de la estructura productiva
La
agricultura en las Tierras Bajas ha experimentado
un notable crecimiento, el que sin duda ha sido impulsado
por los productores empresariales, que han presionado
fuertemente para la expansion de la frontera agrícola
sobre tierras forestales en el departamento de Santa
Cruz. En esta región, la agricultura campesina incrementó
notablemente las superficies cultivadas hasta 1985,
pero en los últimos 15 años este crecimiento se ha
prácticamente paralizado, a parte de un incremento
moderado en los cultivos tradicionales típicamente
campesinos, como el arroz y el maíz. En este contexto,
entre las causas del deterioro de la producción campesina
tradicional están la escasez y el deterioro de la
tierra, además de que los mercados para los bienes
producidos por las economías campesinas crecen lentamente
y son poco rentables.
Las
principales implicaciones de estos procesos con relación
a la distribución y uso de la tierra se expresan en
el crecimiento de unidades productivas modernas de
gran escala, que han intensificado el uso de paquetes
tecnológicos asociados a prácticas de cultivo mecanizadas,
con sistemas poco diversificados de rotación de cultivos,
basando su competitividad en la fertilidad del suelo
y en la incorporación de amplias superficies a la
producción agrícola. Asimismo, su estrecha relación
con el capital financiero les provee de ventajas relativas
en los mercados de insumos y de capitales. La nueva
área de expansión de la frontera agrícola
que emerge es principalmente habilitada para el cultivo
de la soya de verano, en
combinación con otros cultivos de invierno – trigo,
girasol y sorgo, principalmente –, además de maíz
y algodón.
(206)
La
heterogénea ocupación
territorial y la importante proporcion
de la población distribuida en contextos rurales,
impide la prestación de servicios
básicos (educación y salud) con eficiencia
y tiene implicaciones para la soberanía nacional,
lo que, sumado a la deficiente vinculación física
del país, configura un territorio desarticulado en
lo espacial, económico y social. (175)
Por
ende, la carencia estructural de los servicios de
saneamiento
ambiental, las condiciones de hacinamiento y marginalidad
en las que se encuentran amplios sectores de la población,
la inexistencia de ordenamiento territorial, la deficiente
planificación en las actividades mineras, industriales,
energéticas, agropecuarias, de transporte y otras,
han originado un proceso de degradación ambiental
que afecta la salud de la población y la calidad ambiental
tanto de las áreas urbanas que de las zonas rurales.
(167)
4.
Uso actual del suelo
De
la superficie (1.098.581
km2)
del país, se estima que las áreas boscosas cubren
un 51,4 %, las praderas un 30,8 %, siendo hasta ahora
la superficie cultivada de relativamente baja incidencia
territorial. (40)
Por
la diversidad de características topográficas, de
suelos y clima del país, la aptitud para usos agropecuarios
intensivos (cultivos anuales y perennes) representa
sólo un 2 % del territorio, localizándose estas tierras
principalmente en el área de Santa Cruz
y en los pequeños valles andinos y alrededores del
Lago Titicaca. Las tierras calificadas para protección
y/o uso restringido, por condiciones muy restrictivas,
abarcan un 8,5 % de la superficie del país. Las tierras
con capacidad de uso mayor para cultivos anuales y
perennes extensivos abarcan un 33 % del territorio
del país. Finalmente, las tierras con capacidad para
ganadería extensiva y uso forestal abarcan un 54 %
del territorio fundamentalmente en los llanos orientales.
En consecuencia, la aptitud de uso de la tierra según
su uso mayor en el país es esencialmente para actividades
agropecuarias extensivas y forestales.
(175)
| Tipo
de uso |
%
del territorio nacional |
| Agricultura
intensiva |
2 |
| Agricultura
extensiva |
33 |
| Protección
y/o uso restringido |
8,5 |
| Ganadería
extensiva y uso forestal |
54 |
| TOTAL
|
97,5 |
5.
Desarollo de la Amazonía
Desarrollar
la Amazonia y lograr una población económicamente
estable, nunca fue una actitud de los gobernantes
nacionales, más bien las políticas se centraron en
la “exploración-explotación” de los recursos naturales.
Las estrategias de planificación del desarrollo regional
estuvieron centradas en la integración nacional o
en la ocupación territorial de grupos sociales anejos
a la realidad de la región, o como una forma de desconcentrar
núcleos densamente poblados carentes de recursos (por
efectos de las políticas mineras de las décadas pasadas),
o por el mismo hecho de la iniciativa privada de invertir
grandes capitales para explotar los recursos que ofrece
la región. Esta estrategia de acción, se realizó sin
un análisis previo ni consultas con los sectores involucrados,
lo que provocó una gama de efectos adversos que vienen
marcando el actual proceso de pérdida de la biodiversidad.
(148)
La
falta de conocimientos técnicos y científicos, se
refleja en la pérdida del conocimiento sobre que,
como y cuales son los modelos aptos para aprovechar
mejor los recursos regionales de la amazonia. A esto
se suma la falta de políticas de desarrollo, dotación
de servicios básicos, educación, salud y agua para
la región.
Análisis
por Departamento (La Paz, Cochabamba, el Beni y Santa
Cruz)
6.
Conclusiones
La
oferta de recursos naturales en Bolivia es variada
y abundante, sin embargo, el
desconocimiento y la falta de información sistematizada
sobre su potencial y los condicionantes para su aprovechamiento,
así como la inadecuada gestión, normatividad y deficiente
control por parte del Estado han fomentado procesos
conducentes a la subutilización o deterioro de los
mismos.
Asimismo,
se puede afirmar que el actual modelo económico vigente
en Bolivia está teniendo efectos negativos para la
conservación de estos recursos. Como ejemplo se pueden
mencionar las altas tasas de interés que desestimulan
las inversiones de largo plazo en proyectos forestales,
o los presupuestos insuficientes acordados para el
funcionamiento de las instituciones públicas, que
disminuye la capacidad estatal para enfrentar problemas
de su responsabilidad. (4)
Resulta
de esta debilidad institucional una falta de coordinación
adecuada que ha conducido a muchas sobreposiciones
de derechos sobre el uso de la tierra, permitiendo
el uso simultáneo del suelo, subsuelo y vuelo por
diferentes entidades en un mismo espacio territorial,
lo que constituye en la actualidad uno de los problemas
centrales del uso de los recursos naturales renovables
en Bolivia. (175)
Más
allá, la estructura productiva del país esta atravesando
una grave crisis, reflejada en una acelerada declinación
de la actividad minera, una actividad hidrocarburífera
cuyo mayor valor se realiza en un mercado monopsónico,
un escaso desarrollo industrial, y una economía agroexportadora
incipiente. En este contexto, la economía boliviana
se desenvuelve con sectores que en muchos casos no
generan los excedentes necesarios para su reproducción
y menos aún para financiar los requerimientos crecientes
de inversión en otros sectores, como los favorables
a objetivos de conservación. Este conjunto de factores
han recientemente llevado el Estado a reorientar su
estrategia
de desarrollo.
|