Autor: Stephane Pauquet


 

 

La conservación del medio ambiente y de la naturaleza son temas relativamente recientes en Bolivia, donde ha sido muy notoria la falta de una adecuada información sobre la importancia, el valor y el sentido práctico de la conservación de los recursos naturales y las áreas protegidas. Tratándose de un tema novedoso para el país, el apoyo político para la conservación de la naturaleza es aún incipiente. Sin embargo, es evidente la preocupación de la gente por el uso y manejo de los recursos naturales y su paulatino agotamiento. (247)

 

Esta situación, agudizada por la crónica debilidad de las instituciones a cargo del manejo de las áreas protegidas ha motivado en las dos últimas décadas la llegada al país y la creación de diversos grupos conservacionistas, preocupados por la condición y el destino del Sistema Nacional de Areas Protegidas (SNAP).

En 1997 estos esfuerzos se vieron reforzados por la creación del Servicio Nacional de Areas Protegidas (SERNAP), primera agencia gubernamental independiente encargada del SNAP con presupuesto autónomo, rápidamente complementado por fondos del GEF.

 

Sin embargo, la situación compleja en la cual se encuentra actualmente el país, conformada por un débil crecimiento económico, dificultades para incrementar la inversión y un contexto internacional complejo y competitivo, hace temer un retroceso en los logros alcanzados hasta la fecha, considerando en particular que la producción minera e hidrocarburífera continuará siendo el pilar fundamental de la economía nacional. (175)

Si además se toman en cuenta los problemas estructurales que enfrenta el país tales como la precariedad de los empleos, las malas condiciones de trabajo e inserción laboral y el índice de formación de recursos humanos de los más bajos del continente, características que afectan negativamente a la estabilidad, reducen la productividad y reproducen la pobreza, todo ello conllevando inexorablemente a una utilización irracional de los recursos naturales, se desprende que la conservación en Bolivia enfrenta severos obstáculos. (168), (148)

 

 

1. Distribución de la población en el territorio 

2. Demografía

3. Los reacomodos de la estructura productiva

4. Uso actual del suelo

5. Desarollo de la Amazonia

6. Conclusiones

 

 


 

 

1. Distribución de la población en el territorio 

 

Se han identificado varios desequilíbrios en la ocupación del territorio nacional :

 

  Desarrollo económico insuficiente y distorsionado ;

  Baja oferta de empleo productivo ;

  Bajo nivel de integración y ocupación territorial ;

  Acentuada debilidad política institucional, departamental y nacional ;

  Uso irracional de los recursos naturales y desconocimiento del potencial de manejo sostenible ;

  Baja densidad demográfica, alta dipersión poblacional, asentamientos humanos no planificados, falta de ciudades intermedias ;

  Desarrollo de agricultura, ganadería extensiva y no intensiva. (208)

 

Durante la época precolonial, en la región occidental del país (Altiplano), se establecieron diversas culturas, con desarrollo de sistemas de producción y tecnología adecuadas a las condiciones del medio. En consecuencia es la región que mayor degradación presenta, en la vegetación, el suelo y las condiciones de producción. Actualmente más del 60 % de la población nacional habita esta región que presenta condiciones mínimas de producción, con crecientes márgenes de pobreza y es eminentemente expulsora, con migración interna (Santa Cruz, Cochabamba y otras ciudades) y externa (Argentina). Esta región presenta 376.000 km2 (63 % del total) con erosión fuerte a muy grave y 418.000 km2 (90 %) muestra rasgos de erosión hídrica. Los índices de desertificación son de moderada a grave, en una superficie de 336 km2.

La otra región representativa corresponde a la zona receptora de la mayoría de los migrantes, las tierras bajas en el sector oriental del país, que comprenden 440.000 km2 de bosque (57 % del área total de la región), una población de 2.100.000 habitantes (Censo de 1992), conformada por población indígena, colonos y empresarios dedicados a actividades agroindustriales, madereras y ganaderas. Mayormente debida a la actividad agroindustrial, la tasa anual de deforestación en esta región es de 160.000 has/año. (175)

 

 

Si se sigue con este ritmo, de una superficie inicial de bosques de 595.662 km2, existiría una deforestación total acumulada de 23.798 km2 en el año 2020 y 47.596 km2 en el año 2050, lo cual corresponde al 8 % del total. (163)

 

Ocupación actual del territorio

 

 

 

2. Demografía

 

El alto crecimiento demográfico (2,65 % por año), ha producido dos fenómenos por efecto de los cambios en la distribución de la población : la urbanización y la dispersión de la población.

 

 

El proceso de urbanización que experimenta Bolivia, en comparación al resto de países latinoamericanos, es todavía de nivel relativamente bajo. No obstante, el ritmo de crecimiento de la población urbana es acelerado. Lo singular del caso nacional es que no presenta la primacía de un solo centro urbano, mas bien la población urbana esta distribuida entre los departamentos del eje central, donde  empiezan a configurarse áreas metropolitanas, (departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) (175). En estas ciudades capitales del eje urbano se distribuye el 60 % de toda la población urbana del país, y existe una relativa tendencia a la consolidación de centros urbanos intermedios, más notoria en el Oriente.

 

Entre los más importantes factores de expulsión de los campesinos de sus lugares de origen están los procesos de fragmentación y minifundización de la propiedad campesina en las comunidades rurales del Occidente, así que la intensificación del uso del suelo, que a su vez repercuta en el deterioro de los rendimientos y en caídas graduales de los aportes de la producción campesina en la oferta nacional de alimentos.

Pese a que los Llanos Orientales se han convertido en los principales receptores de población de las tierras altas, ésta ha tenido como destino principal la ciudad de Santa Cruz o algún centro poblado intermedio, en tanto que una menor proporción de los migrantes se ha establecido en las áreas rurales de colonización, que también han ejercido una influencia en el destino de la población migrante.

La disminución de la migración a las áreas rurales de las Tierras Bajas se explica por una serie de factores, entre los cuales se destacan la supresión del gasto público para el establecimiento de asentamientos de colonización en un contexto en el que la entrega de tierras a propietarios medianos y grandes se incrementó considerablemente, lo que ha hecho más difícil el acceso a la tierra para los potenciales migrantes, los ingresos menos atractivos del cultivo de la coca y el arroz, y la menor demanda temporal de mano de obra de la empresa mecanizada. (206)

 

Informe “Aspectos de la población en Bolivia”

 

 

 

3. Los reacomodos de la estructura productiva

 

La agricultura en las Tierras Bajas ha experimentado un notable crecimiento, el que sin duda ha sido impulsado por los productores empresariales, que han presionado fuertemente para la expansion de la frontera agrícola sobre tierras forestales en el departamento de Santa Cruz. En esta región, la agricultura campesina incrementó notablemente las superficies cultivadas hasta 1985, pero en los últimos 15 años este crecimiento se ha prácticamente paralizado, a parte de un incremento moderado en los cultivos tradicionales típicamente campesinos, como el arroz y el maíz. En este contexto, entre las causas del deterioro de la producción campesina tradicional están la escasez y el deterioro de la tierra, además de que los mercados para los bienes producidos por las economías campesinas crecen lentamente y son poco rentables.

 

Las principales implicaciones de estos procesos con relación a la distribución y uso de la tierra se expresan en el crecimiento de unidades productivas modernas de gran escala, que han intensificado el uso de paquetes tecnológicos asociados a prácticas de cultivo mecanizadas, con sistemas poco diversificados de rotación de cultivos, basando su competitividad en la fertilidad del suelo y en la incorporación de amplias superficies a la producción agrícola. Asimismo, su estrecha relación con el capital financiero les provee de ventajas relativas en los mercados de insumos y de capitales. La nueva área de expansión de la frontera agrícola que emerge es principalmente habilitada para el cultivo de la soya de verano, en combinación con otros cultivos de invierno – trigo, girasol y sorgo, principalmente –, además de maíz y algodón. (206)

La heterogénea ocupación territorial y la importante proporcion de la población distribuida en contextos rurales, impide la prestación de servicios básicos (educación y salud) con eficiencia y tiene implicaciones para la soberanía nacional, lo que, sumado a la deficiente vinculación física del país, configura un territorio desarticulado en lo espacial, económico y social. (175)

 

Por ende, la carencia estructural de los servicios de saneamiento ambiental, las condiciones de hacinamiento y marginalidad en las que se encuentran amplios sectores de la población, la inexistencia de ordenamiento territorial, la deficiente planificación en las actividades mineras, industriales, energéticas, agropecuarias, de transporte y otras, han originado un proceso de degradación ambiental que afecta la salud de la población y la calidad ambiental tanto de las áreas urbanas que de las zonas rurales. (167)

 

 

4. Uso actual del suelo

 

De la superficie (1.098.581 km2) del país, se estima que las áreas boscosas cubren un 51,4 %, las praderas un 30,8 %, siendo hasta ahora la superficie cultivada de relativamente baja incidencia territorial. (40)

Por la diversidad de características topográficas, de suelos y clima del país, la aptitud para usos agropecuarios intensivos (cultivos anuales y perennes) representa sólo un 2 % del territorio, localizándose estas tierras principalmente en el área de Santa Cruz y en los pequeños valles andinos y alrededores del Lago Titicaca. Las tierras calificadas para protección y/o uso restringido, por condiciones muy restrictivas, abarcan un 8,5 % de la superficie del país. Las tierras con capacidad de uso mayor para cultivos anuales y perennes extensivos abarcan un 33 % del territorio del país. Finalmente, las tierras con capacidad para ganadería extensiva y uso forestal abarcan un 54 % del territorio fundamentalmente en los llanos orientales. En consecuencia, la aptitud de uso de la tierra según su uso mayor en el país es esencialmente para actividades agropecuarias extensivas y forestales. (175)

 

Tipo de uso % del territorio nacional
Agricultura intensiva 2
Agricultura extensiva 33
Protección y/o uso restringido 8,5
Ganadería extensiva y uso forestal 54
TOTAL 97,5

 

 

Ordenamiento territorial en Bolivia

 

5. Desarollo de la Amazonía

 

Desarrollar la Amazonia y lograr una población económicamente estable, nunca fue una actitud de los gobernantes nacionales, más bien las políticas se centraron en la “exploración-explotación” de los recursos naturales. Las estrategias de planificación del desarrollo regional estuvieron centradas en la integración nacional o en la ocupación territorial de grupos sociales anejos a la realidad de la región, o como una forma de desconcentrar núcleos densamente poblados carentes de recursos (por efectos de las políticas mineras de las décadas pasadas), o por el mismo hecho de la iniciativa privada de invertir grandes capitales para explotar los recursos que ofrece la región. Esta estrategia de acción, se realizó sin un análisis previo ni consultas con los sectores involucrados, lo que provocó una gama de efectos adversos que vienen marcando el actual proceso de pérdida de la biodiversidad. (148)

 

 

La falta de conocimientos técnicos y científicos, se refleja en la pérdida del conocimiento sobre que, como y cuales son los modelos aptos para aprovechar mejor los recursos regionales de la amazonia. A esto se suma la falta de políticas de desarrollo, dotación de servicios básicos, educación, salud y agua para la región.

 

Análisis por Departamento (La Paz, Cochabamba, el Beni y Santa Cruz)

 

 

 

6. Conclusiones

 

La oferta de recursos naturales en Bolivia es variada y abundante, sin embargo, el desconocimiento y la falta de información sistematizada sobre su potencial y los condicionantes para su aprovechamiento, así como la inadecuada gestión, normatividad y deficiente control por parte del Estado han fomentado procesos conducentes a la subutilización o deterioro de los mismos.

Asimismo, se puede afirmar que el actual modelo económico vigente en Bolivia está teniendo efectos negativos para la conservación de estos recursos. Como ejemplo se pueden mencionar las altas tasas de interés que desestimulan las inversiones de largo plazo en proyectos forestales, o los presupuestos insuficientes acordados para el funcionamiento de las instituciones públicas, que disminuye la capacidad estatal para enfrentar problemas de su responsabilidad. (4)

 

Resulta de esta debilidad institucional una falta de coordinación adecuada que ha conducido a muchas sobreposiciones de derechos sobre el uso de la tierra, permitiendo el uso simultáneo del suelo, subsuelo y vuelo por diferentes entidades en un mismo espacio territorial, lo que constituye en la actualidad uno de los problemas centrales del uso de los recursos naturales renovables en Bolivia. (175)

Más allá, la estructura productiva del país esta atravesando una grave crisis, reflejada en una acelerada declinación de la actividad minera, una actividad hidrocarburífera cuyo mayor valor se realiza en un mercado monopsónico, un escaso desarrollo industrial, y una economía agroexportadora incipiente. En este contexto, la economía boliviana se desenvuelve con sectores que en muchos casos no generan los excedentes necesarios para su reproducción y menos aún para financiar los requerimientos crecientes de inversión en otros sectores, como los favorables a objetivos de conservación. Este conjunto de factores han recientemente llevado el Estado a reorientar su estrategia de desarrollo. 

 
 
 
 
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